viernes, 7 de julio de 2023

Perú: minería y su impacto en el medio ambiente

 

Entrevista a Roger Mario Chirapo

“En este siglo XXI no se puede seguir avanzando con un tajo abierto, con un socavón”

 


Conversamos con Roger Mario Chirapo, dirigente y vocero del valle de Tambo, sobre los problemas acuciantes que enfrenta la minería formal en nuestro país. Como lo han notado investigadores serios como José Lapa Romero, el rechazo de la población del área de influencia al proyecto minero Tía María se debe, fundamentalmente, a factores económicos y ambientales. Esto tiene que ver con la dinámica social articulada con base en la agricultura intensiva, de alta productividad, en un área de más de 12 000 hectáreas. La estructura social de la zona de influencia está conformada, fundamentalmente, por medianos y pequeños propietarios agrícolas, arrendatarios y jornaleros. La población del valle del Tambo se movilizó en el 2015, básicamente, en defensa de la agricultura intensiva que les permitió salir de la pobreza y les permite notables niveles de acumulación.




1. ¿Considera que la actividad minera en nuestro país debe continuar como hasta ahora? ¿Por qué?


No considero que debe ser así porque estamos desfasados en la actualización. Tiene que ser una minería moderna como lo hay en Chile, una minería moderna, como lo hay en Europa, que ya no se utiliza tajo abierto ni se utiliza tampoco socavón y hay otros tipos de cómo sacar el mineral. Muy cerca de nosotros, Chile, y la forma de adecuarnos de que también el Estado sea el ganador; no solamente la empresa que tenga rentabilidad.


2. Desde su experiencia, ¿por qué se ha producido una permanente conflictividad social en el corredor minero del Sur?


En el Sur ¿por qué sucede? Porque el Estado ha sido quien ha olvidado a esas comunidades o esas regiones, a esos distritos. Una, esa es una de las responsabilidades que puede ser el 40 %: el tema de responsabilidad del Estado, pero en el tema de responsabilidad y la forma de manejo, que es ya el 80 %, 60 %; es lo que no ha podido hacer es la minería, la empresa. ¿Por qué te digo eso? Porque una empresa no puede ser, pues, por tener esa concesión, o por sacar ese oro, o ese mineral, solamente tienes que decir al comunero: “Oye, toma un 4 por 4, una camioneta, toma dinero; te compro el terreno, chau y vete”. Entonces, a muchas comunidades las empresas han comprado con el dinero y eso no debió ser así. En eso descontamos de que a ellos no les interesaba nada el medio ambiente. Entonces, si ellos no se modernizan, la población sí se moderniza, la tecnología avanza y tú, mediante la tecnología, las redes de comunicación, sabes qué empresa es, una empresa x, tal, sabes de dónde viene, si viene de Europa, de Estados Unidos, de China ¿de qué parte viene? Y al conocer, comienzas a averiguar que sí ha hecho daño en otro lugar, que sí la empresa contamina el agua. No te digo que todas las empresas. Y eso a veces han ignorado las empresas privadas, al decir: “Ah no, el paisano o este no saben”; pero los hijos sí son profesionales. Lamentablemente, la empresa siempre ha hecho eso, desde años: comprar con el dinero a las comunidades. Y ya no debe ser así.

 

3.  Desde su experiencia, ¿cómo se puede evitar la vulneración de derechos de la población comprometida de la zona de influencia del proyecto minero en un contexto de grave conflictividad social (por ejemplo, Tía María)?

Uno, una responsabilidad sería del Estado, que tiene oficinas de conflictos sociales, tiene personas, las cuales hay veces ellos informan cómo está, pero al Estado le va y le viene. Ese es uno de los problemas y el otro es que la empresa, la tecnología ha avanzado y ellos siguen con una tecnología retrasada y las formas de sociabilización ellos también se han olvidado. Y la forma de sociabilización sería del EIA. ¿Cómo evito esos conflictos? ¿Cómo evito en tema de derechos humanos? No atropellar a las personas, no atropellar a los alcaldes. No porque yo tenga el dinero de todo el mundo puedo comprar a un alcalde, pueda a un teniente gobernador, subprefecto, periodistas, puedo comprar dirigentes a favor mío. Puedes hacer todo, pero la población cuando sale a las marchas, ahí la empresa se está equivocando en formar y comprar, que todo va a ser tranquilo y ahí comienza la vulneración de los derechos humanos. Para evitar eso tenía que hacer una sociabilización muy cerca de la población, no solamente preguntar a los dirigentes, no solamente preguntar a los alcaldes, no solamente preguntar a los periodistas.


4. ¿Cómo se puede evitar una escalada del conflicto y la posterior afectación de derechos humanos de la población comprometida de la zona de influencia del proyecto minero?

Primero, la empresa privada, la forma de evitar es que el EIA (el estudio de impacto ambiental) sea un mecanismo de mesa de trabajo, mesa de diálogo, que la empresa sea capaz de hacer un EIA conjuntamente con la población. No porque sea una comunidad, no porque sea un pueblo lejano del Perú, en un rincón del Perú, usted tiene un alcalde, un teniente gobernador o un subprefecto y se puede trabajar con él. Como empresa decirle: junta un equipo técnico, profesionales; tus hijos son profesionales; uno puede juntar a que ellos se capaciten. No la empresa que les capacite, sino el Estado. Dentro de eso va a haber un grupo de trabajo, entre los ingenieros de las empresas privadas o la empresa privada si quieres concesionar y del pueblo bien organizado por un equipo técnico. Hacer un estudio de impacto ambiental conjunto, donde no haya que decir: oye, tú como empresa y que siempre pasa, haces tu EIA a tu conveniencia. Entonces, hacer con la comunidad evita muchas cosas. Eso quiere decir que eres responsable para el medio ambiente. Si la comunidad dice: “Me vas a hacer ya no por lixiviación, sino biolixiviación, con bacterias” y eso evita la contaminación del agua. Quiero que me saques así; entonces, hacer un EIA conjunto con la población sería muy recomendable para las empresas, pero lamentablemente las empresas ahora no lo hacen. No lo hacen porque siguen pensando con una tecnología de antes y hacer con nuevas tecnologías no es rentable para ellos. Y hacer con nuevas tecnologías no es muy rentable para ellas. ¿Por qué? Porque ellos solamente quieren su rentabilidad de ellos y no quieren invertir más. Por ejemplo, una biolixiviación es muy cara. En este siglo XX, XXI no se puede seguir avanzando con un tajo abierto, con un socavón. Ahora no se puede hacer eso. Entonces, qué sería bonito que el Perú sea uno de los ejemplares a nivel de otros lugares que hace un EIA conjunto con la población, y se hace una responsabilidad del medio ambiente. El Estado cumple con los reglamentos que tiene la Ley de Minería. Entonces, ahí se cambiaría. Y eso ya he conversado con muchos que están a favor del proyecto Tía María.





5. ¿En qué medida el enfoque de derechos humanos, centrado en el respeto irrestricto de la dignidad intrínseca de la persona humana, puede ayudar a prevenir la escalada del conflicto social en proyectos como Tía María?

Bueno, eso es la responsabilidad del Estado, ya no de la empresa. ¿Por qué? Y aquí estamos, seguimos como Lima, seguimos divididos en dos clases: la clase A, alta; B, la media, la clase C. Hablamos de comunidades, dicen que ellos no tienen voz y voto. Alguna vez un periodista dijo para qué viven en las alturas y por qué no se bajan a la Costa. Ellos ya son ignorantes. Eso justamente ha pasado con el anterior presidente que hemos tenido. El racismo que siempre hemos vivido de la clase A y quizás también de la clase B. Quien dice eso hace conflicto. Ahora último con las muertes que hemos tenido. Aquí con 8 y 10 muertos. En otras regiones también hemos tenido. ¿Cómo evitar eso? Primero el Estado debe evitar que haya racismo. Que todos somos iguales. Y de eso también es culpable la prensa nacional, que siempre nos han menospreciado a las regiones. Por ejemplo, tú me dices Cocachacra es una comunidad y no es una comunidad. Yo siempre he dicho ¿por qué vamos a decir que es una comunidad Cocachacra? Aquí el valle de Tambo tiene rentabilidad económica, al año están con 23 millones de dólares con los cultivos agrícolas, ganadería, pesca y turismo. Y la mayoría de los pobladores tienen casa prefabricada, casas de cemento. Yo puedo llamar a una comunidad a un pueblo donde tenga su cultura, su etnia, como son los aymaras o los quechuas o los awajun. Esa es una comunidad. Digamos, tienen sus normas, tienen sus estatutos, respetan al presidente de la comunidad. La chacra no es el de que está ahí, sino la chacra es de la comunidad. Ahí sí puede decir comunidad. Pero aquí en el valle de Tambo, no puedes decir: “Ah, ellos son comuneros”. Entonces, ahí está habiendo racismo. Para evitar esas muertes y todos los conflictos, primero el Estado tiene que desterrar el racismo que hay, de la clase A y un poco de la clase B. Y lo estamos viendo de este último conflicto político que hemos tenido, no es social, político por lo que está pasando.



6. Desde su experiencia, ¿puede dar algunas recomendaciones o sugerencias para llevar adelante proyectos mineros que respeten el desarrollo sostenible y la participación ciudadana?

Una: tiene que haber una nueva tecnología de minería. Dos: se tiene que hacer un estudio de impacto ambiental conjunto con la comunidad, con la población, con la región, donde va a ser el proyecto, la zona de influencia directa y la zona de influencia indirecta. Tres: tiene que ser respetuosamente aliada la tecnología avanzada al cuidado del medio ambiente. Entonces, si ahí hay ganadería, si ahí hay agricultura, tiene que ser respetuoso en ese sentido. Y ahí te doy una experiencia, cuando hubo el conflicto de Tía María, ya teniendo la tecnología de las redes sociales, Chile sacó un spot. No me acuerdo, ya lo borraron a nivel del Perú, ya no se habla de eso. Que no es socavón, le llaman un tipo de minería y encima de ese van a los clavos de los minerales, comienza a sacar y tapar y tapan por debajo; y encima está la chacra, encima están los borregos, encima está tranquilo; pero por debajo van tapando, no dejan como socavón; y alusivo a esto está la biolixiviación para no contaminar los ríos, para no contaminar el agua. Entonces ¿cómo no tener esa tecnología para evitar la contaminación? En esos tres aspectos: hacer un EIA conjunta con la población; tener una nueva tecnología y la prioridad sería como número uno el medio ambiente



7. Para usted ¿qué condiciones debe cumplir la actividad minera en nuestro país para lograr una sostenibilidad y la licencia social de parte de la población?

El requisito que cumpliría sería cumplir la ley de minería, no es me paso ese tema tapando los huecos, poniendo más plata al funcionario, corrompiendo y evitando las sanciones. Entonces, yo creo que ahí debe cumplirse estrictamente la ley de minería que tenemos, así desfasada pero es más fuerte, más sancionable que en otros países.

 

Fecha: 3 de junio de 2023.

Entrevistador: Jaime Gamarra Zapata.

 

 

https://www.revistalapunta.com/quellaveco-no-dejara-sin-agua-el-valle-del-tambo/

jueves, 6 de julio de 2023

ANARQUISMO EN PERÚ: DIAGNÓSTICO SITUACIONAL

 

ANARQUISMO EN PERÚ: BARCO A LA DERIVA

 

Proponemos construir, procesalmente, la autogestión, el autogobierno, la democracia directa, ejercida en comunidades libres de hombres libres.

Jaime Llosa, Un socialismo difícil

 

INTRODUCCIÓN

El título de este ensayo debería ser “Anarquismo en Lima”, pues en ciudades como Cusco, Arequipa, etc., se han venido desarrollando, en los últimos años, proyectos interesantes que entroncan con las propuestas del buen vivir y la búsqueda del bien común (sumac kawsay).

No cabe duda de que el movimiento libertario en el Perú tiene su apogeo en las tres primeras décadas del siglo XX (con su corolario de la conquista de las 8 horas en todo el Perú en 1919 y la creación de federaciones obreras de carácter regional), aunque un hilo conductor o continuidad histórica se aprecia hasta las décadas de 1960 y 1970, a despecho de los historiadores oficiales como Piedad Pareja que decretan la “muerte” del anarquismo en 1930 a partir del surgimiento del Partido Aprista Peruano y del Partido Comunista. Para los historiadores oficiales y estudiosos (como García Salvatecci y Luis Tejada), el anarquismo en Perú sería asimilado por el denominado “partido del pueblo” a partir de 1930.

 

1960 y 1970

Los anarcosindicalistas tuvieron presencia en el gremio de panaderos (Federación Obrera de Panaderos Estrella del Perú) hasta la década de 1970, según testimonio de Miguel Tauro, exsecretario general de las Juventudes Comunistas a comienzos de los 60 y posterior militante de la Unión de Trabajadores Comunistas Libertarios. Teobaldo Cayetano, panadero y militante de la célula Brazo y Cerebro, llegó a ocupar la secretaría regional de Lima de la Estrella del Perú en 1963. A comienzos de 1960 aún operaba la Federación Anarquista del Perú, cuyo secretario general fue Wenceslao Zavala Grimaldo, perteneciente al gremio de construcción civil.

Antes del golpe militar de 1968 se llegó a conformar un instituto socialista libertario en Lima (el Instituto de Estudios e Investigación de Cooperativas y Comunidades), gestionado por Jaime Llosa, Gerardo Cárdenas, Víctor Gutiérrez, entre otros. Asimismo, no podemos soslayar la experiencia de la Organización Horizontal Obrera, formada por Gustavo Ruiz de Somocurcio, en Arequipa, a comienzos de los 70.


Primer número de periódico anarquista Acción Directa, 2011.

 PROBLEMA

¿Por qué el anarquismo en Perú hoy en día se ha convertido en algo inocuo e insignificante, sin una base social determinante (como en épocas pasadas)? ¿Es el anarquismo en Perú hoy en día un movimiento meramente cultural (contracultural) y marginal?

 

ANARCOINDIVIDUALISTAS EXTREMOS

Los anarquistas individualistas modernos (o posmodernos) olvidan una verdad de Perogrullo: antes de que ellos aparecieran en el mundo ya existía una cohorte de normas y convenciones sociales, así como de instituciones fuertemente arraigadas en la vida social. Se necesita ser un émulo de Diógenes de Sinope o Crates de Tebas para impugnar radicalmente las convenciones sociales y afrontar las consecuencias de ello, al margen de un logos establecido y con total parresía. Como afirma Malatesta (1975): “El individuo humano no es un ser independiente de la sociedad, sino su producto. Sin sociedad no habría podido salir de la esfera de la animalidad brutal y transformarse en un verdadero hombre, y fuera de la sociedad retornaría más o menos rápidamente a la primitiva animalidad” (p. 58). Por consiguiente, existe el enorme riesgo de caer en un individualismo metodológico cuando se pretende explicar los fenómenos sociales en función de una mirada unilateral y al margen de la historia de las luchas sociales concretas del Perú y del mundo.

 

Encuentro libertario, Lima, 2007.



Volante a favor del abstencionismo electoral, Grupo Orwell.

OMBLIGISMO

A partir de la década del 2000, los esfuerzos de colectivos o células libertarias en Lima y en otras ciudades se cristalizaron en la propaganda, a partir de la aparición de prensa de reducido tiraje (La Protesta, Avancemos, Humanidad, Acción Directa, Desobediencia, Movimiento, etc.), así como en la organización de jornadas y encuentros de militantes jóvenes y colectivos diversos (2005, 2007, 2008, etc.). Asimismo, hubo un intento de implantación social y se lograron coordinaciones efectivas con gremios antiguos y nuevos (Estrella del Perú, sindicato de Molitalia, sindicato de Topitop, call centers, etc.). De este modo, lo positivo es que, entre los años 2008 y 2011, se llevaron adelante algunas acciones directas en apoyo de los trabajadores sindicalizados, acosados sistemáticamente por la patronal nativa, para la cual la palabra “sindicato” representa una afrenta. Ya sabemos que en esta república bananera los trabajadores sindicalizados se encuentran en medio de una asimetría profunda y una legislación proempresarial (acentuada desde la flexibilización laboral y el abaratamiento de costos de los 90).

Lo deleznable es que estos rescatables esfuerzos se vieron ensombrecidos por rencillas y exabruptos (lejos de divergencias teóricas o tácticas) que terminaron por echar por tierra las coordinaciones y el proyecto de un ateneo o centro social importante, gestionado por libertarios de Lima. No obstante, algunos centros sociales pudieron funcionar (v. gr. el Centro de Estudios Sociales Manuel González Prada), pero no se sostuvieron en el tiempo.

Una de las probables explicaciones de esta desestructuración es que los anarquistas de Lima proceden, en su gran mayoría, de las clases medias tradicionales. Esto conlleva un conjunto de imaginarios sociales y orientaciones de valor (cuando no prejuicios) propios de la clase media como tipo ideal. Se sobreentiende que el gran drama de las clases medias limeñas es esforzarse por parecerse cada vez más a su arquetipo: las clases altas (alienación). Por lo tanto, se abre la puerta a la cultura del emprendimiento y de la independencia laboral. ¿Para qué, entonces, establecer redes y coordinaciones con los sindicatos o gremios de trabajadores peruanos?

Nos atreveríamos a afirmar que cuando el anarquismo abandona las reivindicaciones concretas y se desentiende del propósito de redención social de los trabajadores y de los expoliados, en general, se vacía de contenido; pierde su esencia. De esta manera, se convierte en una ideología inofensiva, insustancial y solo equiparable a un movimiento artístico-cultural (o contracultural) de “vanguardia”. Como lo asevera Kropotkin (s/f):

La posibilidad de vivir como seres humanos y de criar los hijos para hacerles miembros iguales de una sociedad superior a la nuestra, es el derecho al bienestar, en tanto que el derecho al trabajo es el derecho a seguir siendo un esclavo asalariado (…), dirigido y explotado por los burgueses venideros. El derecho al bienestar es la revolución social; el derecho al trabajo es un presidio industrial a lo sumo. (p. 21)

La inauguración del Centro Social Manuel González Prada en invierno de 2022 representa un logro indiscutible para los libertarios de Lima, algunos de los cuales vienen activando desde hace veinte años (o más). Esto fue posible gracias al internacionalismo y la solidaridad obrera, pues la CNT apoyó económicamente para conseguir un espacio amplio y céntrico en la capital peruana. Asimismo, simpatizantes y activistas vienen cotizando para plasmar el proyecto concreto, anhelado durante varios años, de contar con un ateneo libertario. Sin embargo, esta denodada labor hoy puede verse empañada por incidentes lamentables que, como una nube gris, se ciernen –recurrentemente– sobre el ambiente libertario local. Por otra parte, no podemos dejar de mencionar que un clima inquisitorial, propio de un Estado policial o de una dictadura estalinista, se ha propagado impunemente desde hace un tiempo. Algunos libertarios no han podido escapar de ello.

 

CONCLUSIÓN

¿Los anarquistas de Lima y de otras ciudades se han convertido en simples gestores culturales o promotores de eventos culturales y artísticos (ferias de libro, conciertos, recitales, etc.)? ¿Dónde queda la imprescindible labor de publicar una prensa de agitación y de propaganda? ¿Son Bukowsky, Iggy Pop, Johnny Depp, etc., los actuales referentes de los libertarios de Lima?

Estas y otras cuestiones nos vienen a la mente, sobre todo cuando muchos hemos olvidado el contexto sociohistórico en el que surge y se propagan las ideas libertarias en nuestro país. La tradición autoritaria que se buscaba impugnar era (es) muy fuerte. El Estado policial está de regreso y debemos establecer, perentoriamente, redes de apoyo con obreros, estudiantes, campesinos, trabajadores informales, etc. Muchos no recuerdan el proyecto político, cultural y ético (ethos) que conlleva el anarquismo. No obstante, el libertario norteamericano Benjamin Tucker nos lo recuerda “la doctrina según la cual todos los asuntos humanos deberían ser manejados por los individuos o las asociaciones voluntarias. El Estado debe ser abolido”.

 

REFERENCIAS

Kropotkine, P. (s/f). La conquista del pan. Barcelona: Editorial B. Bauzá.

Malatesta, E. (1975). Socialismo y anarquía. Madrid: Ayuso.


Volante repartido en jornada internacional a favor de sindicalistas de Topi top.


Biblioteca Emilio López, del Centro Social González Prada, Lima, 2023.

martes, 16 de mayo de 2023

Externalidades de mercado y muerte en la minería en Perú

 

MUERTE Y TRAGEDIA EN EL MUNDO MINERO
capitalismo, explotación y sus consecuencias para la clase trabajadora

 

La clase proletaria ha sufrido por siglos la explotación más cruenta por parte de la clase capitalista. En el Perú, el proyecto económico burgués lo ha tornado dependiente de una actividad que ha devastado la naturaleza y ha condenado a su población a vivir en la miseria. Esto se refleja de manera diáfana en la minería, que se ha desarrollado expulsando a campesinos de sus tierras, contaminando fuentes de vida y, ya en las minas, a partir de la violación reiterada de los derechos más básicos de los obreros.

El domingo 7 de mayo en la madrugada 27 trabajadores mineros perdieron la vida tras una explosión en la mina La Esperanza 1, en Yanaquihua – Arequipa. Este accidente nada más refleja los niveles absurdos de explotación a las que se ve sometida la clase trabajadora. Hasta el momento la justicia burguesa no ha determinado responsabilidades, pero la complicidad del Estado se deja notar a todas luces cuando sus representantes afirman que nunca realizaron tareas de fiscalización en dicha mina, incluso siendo legal —ciertamente, poco importa la situación jurídica de las empresas cuando de lo que se trata es de generar riqueza a costa del trabajo de los otros—. Casos como estos demuestran los falsos discursos de la clase explotadora, que hacen alarde del Perú como un “país minero”, cuando dicha actividad solo ha contribuido a precarizar la vida de los trabajadores y a reproducir un sistema productivo absolutamente dependiente.

No es casual que en la historia peruana podamos encontrar muchos casos de tragedias y catástrofes que han cobrado la vida de decenas de trabajadores, tampoco que hasta hoy en sus centros de trabajo cuenten con poca protección y seguridad. Incendios, derrumbes, mala infraestructura, falta de equipos de protección, no son nuevos en los desastres laborales. Antes bien, el resultado de un sistema que se reproduce a partir de la explotación sólo puede ser más explotación y la muerte de millones de trabajadores en el mundo, el total desprecio por la vida del proletariado y de sus familias.

De esta forma, cuanto más grande es el capital, cuanto más se desarrolla, mayor es la explotación. En el Perú, las grandes mineras son los mayores violadores de las normas laborales, se sirven del Estado burgués para vulnerar aún más la situación de los trabajadores, logrando su anhelada eficiencia a partir de empresas tercerizadoras que son responsables por la mayoría de muertes por accidentes de trabajo, casos que rara vez encuentran justicia.

Desde la Editorial Ande consideramos que ninguna muerte debe pasar desapercibida, aún más cuando en esta etapa de la acumulación capitalista el proletariado tiene todo en su contra. Es por ello que organizamos este encuentro con una perspectiva de clase definida, orientada a la reivindicación de los obreros que encontraron la muerte en sus espacios trágicos de labores. Igualmente, llamamos a la solidaridad de clase de los trabajadores del Perú y el mundo para luchar contra el capital, el Estado capitalista y todas las formas burguesas que garantizan y viabilizan la explotación y la miseria. Solo la lucha proletaria puede poner fin al modo de producción capitalista.

 

¡HONOR Y GLORIA A LOS OBREROS CAÍDOS!

¡TODA NUESTRA SOLIDARIDAD DE CLASE!

¡TODO EL PODER A LA CLASE TRABAJADORA!

 

 

 

Editorial Ande
Contradictio est regula veri, non contradictio falsi

 






viernes, 28 de abril de 2023

HARRY BELAFONTE. Donde reside el corazón rebelde

 

HARRY BELAFONTE. DONDE RESIDE EL CORAZÓN REBELDE

 

El prominente cantante y actor Harry Belafonte (1927-2023), recientemente fallecido, fue además ampliamente conocido por su defensa de los derechos humanos y la libertad. Su vasta y exitosa trayectoria artística no logró soslayar su decidido activismo social que se manifestó prácticamente hasta el final de sus días.  “Volvamos a sacar y desempolvar nuestras viejas ropas de batalla, dejemos de perder el tiempo y de pensar solo en divertirnos y pongámonos manos a la obra”, declaró en un evento en Nueva York, en 2016.

Lo que muchos jóvenes olvidan es que la lucha por los derechos civiles y en contra de la segregación en el Sur de los Estados Unidos, en la primera mitad del siglo XX, fue dramática y debió ser contundente. Muchos blancos en el Sur de los Estados Unidos (incluida la organización supremacista de extrema derecha Ku Klux Klan), soliviantados y protegidos por leyes abiertamente racistas, consideraban legítimo linchar y atentar contra la vida de afroamericanos. De esta forma, se volvieron hitos acciones directas como la negativa de Rosa Parks, costurera y activista de la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas Afroamericanas (NAACP en inglés), a dar el asiento a un pasajero blanco en un autobús, el 1 de diciembre de 1955, en Montgomery, Alabama. La señora Parks fue arrestada y recibió amenazas de muerte; ella y su esposo perdieron sus empleos y debieron instalarse en Detroit. No obstante, no se amilanaron. Igual que el reverendo Martin Luther King, quien fue encarcelado muchas veces por su lucha enérgica a favor de los derechos civiles, en contra de la segregación. “El lugar más caliente del infierno está reservado para aquellos que permanecen neutrales en tiempos de gran conflicto”, señaló Luther King y su lucha fue secundada por cientos de activistas afroamericanos y blancos decididos. Belafonte fue uno de estos y no dudó a la hora de poner su inmenso talento y sus recursos para financiar la lucha por la libertad. Fue justamente el boicot al transporte público de Montgomery, en 1956, la acción que permitió el inicio de la colaboración estrecha y la amistad entre Luther King Jr. y el artista, denominado el Rey del Calipso. De hecho, este apoyo mutuo solo se detuvo con el asesinato del reverendo el 4 de abril de 1968.

Cuando Luther King, A. Philip Randolph, entre otros líderes, dirigieron la histórica marcha sobre Washington por el trabajo y la libertad el 28 de agosto de 1963, Belafonte encabezó una delegación de artistas de Hollywood.

Belafonte recibió, de parte de Amnistía Internacional, el Premio Embajador de Conciencia 2013. En aquella ocasión el artista señaló: “Desde sus inicios me he dedicado a los principios que defiende Amnistía Internacional. Es un honor recibir este premio. Amnistía Internacional adopta una valiente postura respecto a cualquier abuso contra los derechos humanos en todo el mundo que nos sirve de guía”.

Ahora que el valiente artista y activista ha partido, debemos recordar que la legalidad no necesariamente tiene que ver con el respeto irrestricto de la dignidad humana, es decir, el apego ciego al legalismo no nos hace mejores personas o respetuosas de la libertad y la dignidad igualitaria (defendidas hoy en día por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y los tratados internacionales). En Sudáfrica el apartheid fue completamente legal durante casi todo el siglo XX. En la Alemania nazi era legítimo el antisemitismo. En el Sur de Estados Unidos, las leyes segregacionistas imperaron, desde la legalidad, hasta que corazones rebeldes decidieron impugnarlas con determinación y perseverancia. 

 

Miraflores, 28 de abril de 2023.

Jaime Gamarra Zapata



                                                  Fuente: AAM Archive



                Belafonte, Sidney Poitier y Charlton Heston en la Marcha por los Derechos Civiles, 1963.

martes, 7 de marzo de 2023

MACARTISMO DE TERROR EN EL PERÚ

 

MACARTISMO RECARGADO DEL SIGLO XXI

 

A diferencia de otros lares, la Guerra Fría comenzó en nuestro país en los primeros años del siglo XX, cuando empezaron a conformarse las primeras sociedades de resistencia y las federaciones obreras no solo en Lima, sino también en ciudades como Trujillo, Arequipa, Huacho, etc.

Durante la República Aristocrática, los grupos dominantes sintieron consternación y pánico al contemplar el surgimiento de nuevos actores sociales que empezaron a exigir mayores derechos y reivindicaciones laborales. De esta manera, la Ley Marcial, la deportación de activistas, el cierre patronal (lock-out), la persecución sistemática y la clausura de periódicos sindicalistas, etc. fueron las medidas y las tácticas usadas para desarticular el incipiente movimiento obrero peruano.  A partir de 1919, se creó una oficina especializada, dentro de la Policía, para combatir la propaganda anarquista (Bonilla, 1975). La antecesora de la actual Dirección Contra el Terrorismo, de la PNP, se encuentra aquí.

Las nuevas ideas de redención social y de libertad fueron difundidas en la prensa obrera como La Protesta, El Derecho Obrero, La Antorcha, El Obrero Textil, etc.

 

El Estado policial nuestro de cada día

El Estado policial de aquellos años perseguía con saña a los trabajadores que buscaban mejorar sus condiciones laborales y una sociedad menos jerarquizada. Asimismo, las sublevaciones indígenas de las primeras décadas del siglo XX fueron sofocadas de una forma sangrienta (v. gr. en Puno).

El surgimiento de nuevos actores políticos a partir de 1930 (Partido Aprista Peruano, CGTP, Partido Comunista, etc.) no detuvo la acción punitiva y liberticida del Estado. La grave crisis política del periodo 1930-1933 adquirió una escalada de violencia preocupante. En ciudades como Trujillo, la violencia política y la tradición de lucha permanente entre los trabajadores de las haciendas configuraron un movimiento insurreccional, a partir de 1931. De este modo: “Si era cierto que el militarismo había llegado en Trujillo a extremos de crueldad, también (…) la misma crueldad conque (sic) respondió el elemento popular fue igual a superior. La muerte en esos días tuvo su albergue en nuestro suelo. Se contaban con cientos de cadáveres de militares y hombres de nuestro pueblo” (Zitor, 1976, p. 75).

A partir de los años 30, en nuestro país se empezó a denunciar, desde la prensa y los círculos oficiales, una conspiración comunista y apro-comunista. Luego de los acontecimientos de julio de 1932 en Trujillo, los apristas fueron considerados terroristas y enemigos del orden público. Esto se agudizó con el asesinato de Sánchez Cerro en abril de 1933. Pasaron varias décadas para que esta situación cambiara.

Es terriblemente irónico que los revolucionarios de ayer hoy esgriman un macartismo trasnochado y feroz. De este modo, el Partido Aprista Peruano se volvió furgón de cola de la ultraderecha peruana antiliberal. Solo basta escuchar a los viejos líderes apristas cómo catalogan de “filoterroristas” y de violentistas a todos los ciudadanos que protestan contra el actual gobierno.

Ciertamente, el terrorismo demencial del PCP-Sendero Luminoso contribuyó a satanizar a la izquierda peruana. Aunque las graves contradicciones de las izquierdas peruanas (que comprenden no solo a estalinistas, sino también a trotskistas y libertarios), luego de la caída del Muro de Berlín y la disolución de la URSS, también juegan un rol preponderante en su descrédito.

A modo de conclusión

Entre nosotros, el epíteto de “comunista” o el de “terrorista” es esgrimido convenientemente por grupos políticos y por el Gobierno, con fines de neutralización y de estigmatización de opositores políticos, desde las primeras décadas del siglo XX. Los anarquistas (anarcosindicalistas) fueron las primeras víctimas del “terruqueo”; luego, en años posteriores, los apristas fueron acusados de conspiradores y de terroristas por la prensa y el Gobierno. Era la etapa de insurgencia para los seguidores de Haya de la Torre. A partir de los 90, con el surgimiento del fujimorismo y la crisis de la izquierda, la cacería de brujas enfila su objetivo a luchadores sociales y activistas de izquierda (incluso sindicalistas). A partir de la campaña electoral del 2021, resurge con fuerza el fenómeno latente del terruqueo. Por otra parte, no solo la ultraderecha y las clases medias altas peruanas usan esta táctica de neutralización y estigmatización de opositores y activistas. Nos permitimos parafrasear al Mesías en este punto: quien esté libre de terruquear que tire la primera piedra.

 

Márlet Ríos

 

Referencias

Bonilla, H. (comp.). (1975). Gran Bretaña y el Perú 1826-1919. Informes de los cónsules británicos. Lima: Instituto de Estudios Peruanos.

Zitor (seudónimo). (1976). Historia de las Principales Huelgas y Paros Obreros Habidos en el Perú. 1896-1946. Lima: ediciones del autor.




Periódico La Abeja denunciando supuesta conspiración comunista en junio 1932.





Órgano de la Unión Revolucionaria, fundado en 1931, partido anticomunista y filofascista

martes, 17 de enero de 2023

PERÚ: ESTADO POLICIAL Y ESCALADA DE VIOLENCIA SIN CONTROL

 

PERÚ: ILEGITIMIDAD DEL PODER, VIOLENCIA DE ESTADO Y PROTESTA DE LOS EXCLUIDOS  

 

El Perú vive un momento político de confrontación, polarización y radicalización. Este conflicto tiene orígenes políticos en la no representación e ilegitimidad de un Gobierno que un 71 % de ciudadanos no aprueba. La limitada legitimidad o ilegitimidad del Gobierno desde sus orígenes lo ha llevado a sostenerse en la convivencia pactada con las mayorías en el Congreso y las Fuerzas Armadas, constituyéndose en un triunvirato sin base social. La ilegitimidad en el ejercicio del poder del Gobierno ha llevado ante las protestas, por un lado, a un mayor endurecimiento en el uso de la fuerza que ha generado como efecto la pérdida de la vida de casi 50 ciudadanos y más de 500 heridos, y, por otro lado, enrumbarse en una obsesiva acción de construir la legitimidad a través del ofrecimiento de proyectos de inversión, bonos, títulos de propiedad y más inversión, no obstante ser un Gobierno de corto tiempo y de transición.

La protesta ante la ilegitimidad del poder, tan pronto asumido el Gobierno, ha politizado contextualmente a la población que se viene movilizando por miles en diferentes regiones del Perú y, en especial, en el Sur, dado que no reconocen a Dina Boluarte como presidenta por lo cual piden su renuncia y que se convoque a una asamblea constituyente. El endurecimiento, la violencia y el uso de la fuerza por parte del Gobierno y el Estado, la legitimación del uso de la fuerza, la impunidad y el discurso del terruqueo y de deslegitimación de la protesta reduciéndola a manifestaciones de “vándalos”, “violentistas” y “terroristas” han generado el efecto previsible: una mayor radicalización y polarización que se traduce en indignación, rabia y molestia de los protestantes que luego de una segunda ola de protestas se vienen movilizando hacia Lima. La legitimación del uso de la fuerza y cubrir la violencia con un manto de impunidad se ha legalizado a través de la declaratoria de estados de emergencia que se sostienen sobre informes reservados de inteligencia.

La deslegitimación de la protesta por parte del gobierno autoritario, las mayorías en el Congreso y sectores de clase privilegiada en el Perú y en Lima ha llevado además de la confrontación política a una confrontación social. En efecto, la polarización confronta a clase sociales; "indios", indígenas, nativos, mestizos, blancos; limeños y provincianos; pitucos y cholos e "indios", y alienados –el 25.59 % de la población (5 935 713) se reconoce como quechua, aimara y nativo o indígena de la Amazonía, 60.20 % como mestizo (13 965 254) y 5.9 % blanco (1 366 931) y 8.31 % otros reconocimientos (afrodescendiente, Nikkei)–; amigos y enemigos; refleja nuestras fracturas sociales históricas, culturales y geográficas, nuestros odios, nuestros orgullos, nuestras esperanzas frustradas. Es la historia de nuestra república fallida y nuestras heridas coloniales.

Así, más allá de la deslegitimación el rostro de quienes se movilizan, se trata de una mayoría de quechuas, aimaras, nativos, indígenas y mestizos del Perú y en especial del Sur, quienes eligieron a Castillo y en las urnas alcanzaron el 84.64 %. De esta manera, Castillo representó la esperanza de millones que establecieron un vínculo político mediado por factores étnicos culturales y de orígenes de clase, “Castilllo es como yo, conoce la pobreza y viene de una familia de campesinos”. Esta esperanza y la afección hacia Castillo ya en el gobierno se transformaron rápidamente en desesperanza y desafección. Se trata, entonces, de una esperanza frustrada por décadas.

Lo cierto que el rostro de millones expresa la esperanza frustrada por gobiernos que fueron elegidos prometiendo cambios y se terminaron de alinear a los grupos de poder económico y a las mafias en la política que han capturado los poderes del Estado.

 

Soc. José Antonio Lapa Romero

 


TRAGEDIA PERUANA

 

Horror, indignación y estupor. Parecía difícil imaginar que la escalada de violencia estatal llegara hasta esos extremos a fines de 2022. No obstante, si nos detenemos a revisar la historia del Perú del siglo XX vemos que es una constante la violencia indiscriminada del Estado en contra de los grupos subalternos de la sociedad peruana (trabajadores, pueblos originarios, mujeres, etc.). De esta forma, durante la llamada República Aristocrática, a comienzos del s. XX, los primeros intentos de organización y de reivindicación del movimiento obrero peruano fueron rechazados con inusitada violencia por el Estado policial. Y esto se dio en Lima y en otras ciudades importantes del país. La conquista de las 8 horas en todo el país les costó la prisión, la persecución, el exilio y la muerte a cientos de trabajadores peruanos. Los anarcosindicalistas fueron los primeros en padecer las persecuciones y el exilio. Luego, llegaron los apristas y los comunistas en la década de 1930.

En Perú, la estructura básica de la sociedad peruana está conformada por lacras sociales muy arraigadas como la discriminación racial, el autoritarismo, el machismo, etc. Son problemas sociales que se originan incluso antes de la república peruana en 1821. Científicos sociales han señalado que en Perú existen ciudadanos de primera clase, con todos los privilegios, que representan una minoría de la población (asentados, principalmente, en Lima); y ciudadanos de segunda y tercera clase, invisibilizados por el Estado y la sociedad (habitantes del área rural, en la Sierra y en la Amazonía).

Y ahora, en las postrimerías del año 2022 ocurría una represión espantosa –que ya va ocasionando medio centenar de fallecidos y cientos de heridos– de parte de la policía peruana. Tan deplorable que incluso organizaciones de derechos humanos como Amnistía Internacional verificaron imágenes de policías disparando bombas lacrimógenas directamente y a corta distancia de los cuerpos de los manifestantes en Lima. Asimismo, la ONG recibió varias denuncias de abuso desproporcionado de agentes del Estado en un contexto de estado de emergencia.

Macartismo trasnochado

Para las clases altas peruanas, la prensa (grupo El Comercio) y los poderosos gremios empresariales la Guerra Fría aún no ha terminado. La amenaza “roja” es real y su erradicación se ha vuelto muy acuciante. Hoy en día, la policía peruana y el Gobierno aseveran que los grupos subversivos (MRTA y Sendero Luminoso) estarían detrás de las protestas sociales en contra del gobierno de Dina Boluarte. No hay que ser un perspicaz analista político para darse cuenta de que se trata de deslegitimar, a toda costa, la protesta de la ciudadanía al resucitar a organizaciones derrotadas militarmente en la primera mitad de los 90.

Durante las últimas elecciones presidenciales (2021), el expresidente Pedro Castillo y toda la izquierda peruana fueron tildados de amenaza comunista y, eventualmente, de terroristas por la gran prensa y la derecha. Los poderosos gremios empresariales, agrupados en la Confederación Nacional de Instituciones Empresariales Privadas (Confiep), y la gran prensa cerraron filas alrededor de la heredera de la dinastía Fujimori. Hasta el “libertario” novelista autor de La ciudad y los perros y La casa verde le brindó  su apoyo sin reservas a la hija del dictador. Nosotros nos preguntamos absortos ¿un libertario puede apoyar a un proyecto autoritario y populista de extrema derecha, es decir, de carácter liberticida? O Vargas Llosa siempre fue autoritario o es un farsante.

El triunfo de Castillo, con el apoyo de toda la izquierda y del gremio de profesores, despertó el abierto racismo y las prácticas antidemocráticas no solo de la derecha peruana, sino de las clases altas y de buena parte de las clases medias. La oposición de ultraderecha (el fujimorismo, básicamente) no reconoció el triunfo de Castillo y esgrimió la narrativa del fraude electoral durante varios meses. En el fondo, no podía concebir cómo un profesor de primaria mestizo y de extracción campesina pudo derrotar a la alianza de gremios empresariales, mass media y fujimorismo. La abierta confrontación y los intentos de vacancia, de parte del Congreso, controlado por la extrema derecha, dieron sus frutos cuando Castillo fue vacado, finalmente, el 7 de diciembre con los votos de congresistas no solo de derecha, sino también de izquierda en una muestra de tragicomedia y deslealtad inéditas. Por otra parte, el expresidente, hoy detenido y acusado de sedición, no se mostró muy acorde a la ética y la lealtad, al desembarazarse –luego de un año de gobierno– resueltamente de sus aliados que lo llevaron a la presidencia (el esperpéntico partido “marxista” de Perú Libre).

Guerra civil

No pocos peruanos contemplan un escenario devastador de guerra civil, si la escalada de violencia continúa. Es decir, Perú sería consumido por una debacle social sin precedentes después de 200 años de vida republicana y de la violencia política del periodo 1980-2000 en el cual murieron miles de peruanos, sobre todo campesinos quechuahablantes que tuvieron la desgracia de quedar entre dos fuegos: el de la organización milenarista Sendero Luminoso y el de las Fuerzas Armadas.

La salida para los aliados ultraderechistas del Gobierno es, por supuesto, liquidar la disidencia y a los “vándalos” que protestan sin ninguna razón.

Desde nuestra perspectiva, es apremiante convocar a los sectores progresistas y democráticos de la sociedad peruana para luchar contra las fuerzas retardatarias y oscurantistas (filofascistas), de espaldas a las grandes mayorías del país. El gobierno actual está totalmente deslegitimado y manchado por la sangre de compatriotas, asesinados solamente por protestar y, en algunos casos, víctimas colaterales. Esto lo debe conocer la comunidad internacional. El Estado policial es hoy en día implacable y arbitrario. Las muertes de estos peruanos no deben quedar impunes y el gobierno peruano tiene que dejar de criminalizar la protesta social.

 

Márlet Ríos



Manifestación de repudio a la violencia del Gobierno, Piura, enero 2023.