martes, 8 de octubre de 2019

Cultura popular y rock de los 80



JUST WHAT I NEEDED.
Algunos apuntes sociológicos sobre el rock de los 80


The noise electric
Never stops
Ric Ocasek


Intro
   Una cultura de masas moldeada por la globalización tiene como idioma oficial el inglés, aunque en Perú esto es patente desde mucho antes de que se popularizara el término “globalización”. Como dice Baudrillard en La sociedad de consumo: “la americanidad es (…) la lógica misma de la cultura contemporánea”. La International Petroleum Company, de la familia Rockefeller, inició sus operaciones en Talara en 1915 y se mantuvo hasta fines de los 60. Fue en Talara (y en otros lugares cercanos) que se estableció una comunidad planificada a la manera del american way of life, donde el inglés fue el idioma oficial y generaciones de estadounidenses con sus familias fueron muy felices, pues no les faltó nada: tuvieron colegio, barrio propio, club y playa privada. Tuvieron más privilegios que la misma población local (aunque esto no debe sorprender a nadie).  La globalización se inició entre nosotros desde antes de la Segunda Guerra Mundial. Se puede colegir que en la Talara de la IPC y otros enclaves Sinatra y otros crooners fueron muy populares antes (y, eventualmente, en mayor grado) que Chabuca Granda y Los embajadores criollos. 

Born in the USA

Fueron los 80 una década de grandes cantantes y grupos de música popular en inglés. El estilo predominante, comercialmente hablando, fue el pop. Madonna, Phil Collins, Michael Jackson, Cindy Lauper, Bruce Springsteen, entre otros, fueron los cantantes más exitosos de esa década que causaron un verdadero furor y fueron elevados a la categoría de ídolos totémicos. Recuerdo ahora a mi profesor César Germaná en primer año de Sociología en San Marcos, recalcándonos que los gustos son predominantemente sociales. Aunque desde esa década hasta ahora se han producido y se vienen produciendo grandes cambios estructurales alrededor del mundo del trabajo y de la economía, lo que señaló mi profesor sigue siendo certero. Como lo dijo Daniell Bell en Las contradicciones culturales del capitalismo: “A medida que se disuelve la estructura social tradicional de clases, es cada vez mayor el número de individuos que desean ser identificados, no por su base ocupacional (…), sino por sus gustos culturales y sus estilos de vida”. Por esos años, mis amigos y yo todos de clase media para arriba estábamos pendientes de los grandes referentes (productos) de la cultura popular norteamericana. Todos estudiábamos en colegios privados. La música popular peruana casi no existía para nosotros. Irónicamente, mis tíos maternos habían formado a mediados de los 80 un grupo de música latinoamericana, que difundía música de protesta de grupos como Tiempo Nuevo (incluso antiyanqui). 

      Margaret Thatcher, Ronald Reagan, el Papa Juan Pablo II, Felipe González, entre otros líderes políticos mundiales, marcaron la realpolitik de la década del 80 señalando una ola conservadora y neoliberal, sobre todo anticomunista, en la política global. En Latinoamérica tuvieron, cómo no, sus epígonos. No olvidemos que eran los años finales de la Guerra Fría. El Gendarme del Mundo era (y sigue siendo) EE. UU. En los 80 los yanquis armaron a la Contra para derrocar a los sandinistas en Nicaragua, invadieron Granada y Panamá, apoyaron logísticamente a regímenes centroamericanos de ultraderecha, metieron sus narices en Afganistán, etc. Es decir, estuvieron muy activos luchando a favor de la “libertad” y la “democracia”, así como exportando juguetes bélicos como Rambo, que inicia la saga en 1982. Como dice Henry Giroux en La escuela y la lucha por la ciudadanía: "En una época de chovinismo militante, con su alabanza de las imágenes del bien y el mal al estilo Rambo, junto con un total desprecio por el sufrimiento históricamente acumulado, el punto de vista conservador de la historia y el ensalzamiento de las viejas virtudes republicanas no parece ser otra cosa más que una apología del statu quo...".

https://actualidad.rt.com/actualidad/view/104410-intervenciones-militares-eeuu-ultimos-anos

Pop goes the World

   La sociedad de consumo de aquellos años tenía en el pop a su himno de batalla. Música edulcorada y muy fácil de consumir.  Ciertamente, la virtuosidad del rock progresivo de grupos como Yes, Pink Floyd, Genesis (con Peter Gabriel como frontman), etc. ya había quedado atrás. Señala Baudrillard en La sociedad de consumo: “Si la sociedad de consumo está empantanada en su propia mitología, si carece de una perspectiva crítica de sí misma y si allí estriba precisamente su definición, en ella no puede haber arte contemporáneo que no sea transigente, cómplice, en su existencia misma y su práctica, de esta evidencia opaca”. Michael Jackson y Madonna son los bienes (y productos) culturales mejores logrados de una cultura de masas autocomplaciente. Según Wikipedia, Thriller (1982) es el álbum más vendido de todos los tiempos, con ventas estimadas en 65 millones de discos en todo el planeta. 

   El predominio de la música pop, sin embargo, no impidió que el rock en Inglés también cosechara grandes éxitos en los charts locales. Grupos como Dire Straits, The Police, Toto, A-ha, The Cars (grupo de new wave), Tears for Fears, OMD, etc. también fueron muy sonados (algunos hasta el cansancio). El rock en español empieza a difundirse con fuerza a partir de la segunda mitad de los 80. Grupos como GIT, Virus, Soda Stereo, El Tri, Los Abuelos de la Nada, etc. marcaron a mi generación.


Everybody wants to rule the World
  

   En un contexto señalado por Bell en 1987, de maduración de la “tercera revolución tecnológica”, la música popular de los 80 —sobre todo el rock— tiene una gran influencia en las nuevas generaciones de músicos y consumidores. Sirva el presente texto como un homenaje a la música popular en inglés de los 80, además como un ajuste de cuentas, en forma positiva, con un pasado clasemediero afortunado gracias a mis padres. Uno no elige su propia niñez. Y la cultura popular norteamericana tiene representantes extraordinarios en el cine y en la música a lo largo de toda la década del 80.

Jaime Gamarra Zapata
Escritor y gestor cultural de la UNMSM


jueves, 11 de octubre de 2018

De sátrapas y caudillos

De sátrapas y caudillos histriónicos

The dark night gave me black eyes
But I use them to seek the light.
Gu Cheng

   La señora K ha tenido la mala suerte de cruzarse en el camino con un juez “canero”. Miles celebraron la detención preliminar de la ex primera dama como si, súbitamente, la justicia divina y la terrenal se hubieran dado la mano en epifanía sobrenatural. Olvidan que la justicia no podrá ser alcanzada plenamente en este país con una estructura social básica de ancestrales lacras (lejos del “velo de ignorancia” de Rawls). La corrupción no es la tara principal, como tantos afirman. Los fujimoristas creen que su líder máximo es el Mesías salvador de la patria. No les interesa que haya sido condenado por corrupto (peculado) y por dilapidar escandalosamente el erario nacional. El sátrapa le entregó quince millones de dólares a su socio Montesinos por sus servicios a favor del régimen (vía Decreto de Urgencia Nº 091-2000 del 19/09/2000). “Robó, pero hizo obras” es la consigna que ha sido internalizada por los Fujimori lovers. Empresarios exitosos como José Chlimper están convencidos de que Fujimori era el gurú que el país necesitaba luego de décadas de estatismo e intervencionismo descarado. Lo paradójico es que ni el intervencionismo ni el mercantilismo fueron suprimidos. En los 90, Fujimori usó el clientelismo y el patrimonialismo (rentismo) de una forma arbitraria y cínica. Ciertamente, otros políticos hicieron y hacen lo mismo. No hay nada nuevo bajo el sol por estos lares.


   El fujimorismo es un fenómeno político y social que surge en un contexto histórico muy particular (comienzos de los 90), en el cual las organizaciones políticas estaban muy desprestigiadas y la desestructuración social era muy grave.




Extraído de:
https://max-elblog.blogspot.com/2011/11/caudillo.html


   La hija del sátrapa quiere reivindicar el legado político del padre. La organización que lidera está conformada por incondicionales y sumisos adláteres. La palabra de la jefa es ley. Así ocurría en el denominado “Partido del pueblo”. Solo los disidentes osaron contradecir al Maestro. En organizaciones verticales y milenaristas como el PCP-SL la impugnación representaba una condena mortal. ¿Son los centros oficiales de adocenamiento (v. gr. escuelas) los únicos responsables de que caudillos histriónicos y carismáticos se entronicen con toda libertad en el Perú? ¿Qué tanto en común tienen caudillos histriónicos como Haya de la Torre, Fujimori, Alan García, etc.? El autoritarismo es un viejo mal que se debe combatir aunque se sepa, de antemano, el resultado.

Márlet Ríos





Extraído de: http://www.slate.com/articles/news_and_politics/foreigners/2016/09/donald_trump_is_a_latin_american_strongman.html

miércoles, 14 de febrero de 2018

Manifiesto posmoderno gatuno








Manifiesto posmoderno gatuno
Comprométete con algo fuera de tu ser.
L.  Ferlinghetti


Escuchad hipsters, anarcopoetas,
diletantes supremos
escribo desde mi teclado Genius
pero no me creo mejor que ustedes
he transigido tanto
como el peor de los escritorzuelos.
Yo fui sindicalista, agitador,
editor de fanzines y de diarios
de muy escaso tiraje
he alimentado mariposas y aves
en el crepúsculo de la nostalgia
escuchando a Herb Alpert & Tijuana Brass
(“El Toro Solitario” es un gran himno).
No busco distraerlos
ni apartarlos de su mundo online
lleno de microchips
muy alejado del
solo estoy haciendo un llamado urgente
mientras recupero la plusvalía
que me extraen a diario.
La humanidad entera está en peligro
y no precisamente la del mundo online
Esto ya lo señaló Ferlinghetti
y mucho antes otros.       
Las lagos, los animales, los mares
son devastados con voracidad
y escriben elegías lastimeras.
El cristianismo ha deshumanizado
gran parte del planeta,
sus legionarios sembraron el caos
donde existía un orden inmanente.
Es hora de humanizarlo de nuevo.
Confiad en los saberes ancestrales.
Confiad en la voluntad majestuosa.
Confiad en el espíritu
del manantial y de la gran montaña.
Confiad en el cernícalo
y en el puma sagrado.
Aguardad otro Tales de Mileto.
Todo gobernante es aborrecible
Todo sacerdote es aborrecible.
Todo matarife es aborrecible.
Todo general es aborrecible.
Todo policía es abominable.
Estoy siendo panfletario a propósito.
Como un canto libertario sin patria
hecho en el fragor de luchas obreras.


Escuchad hipsters, anarcopoetas,
diletantes supremos,      
jóvenes millennials
las luciérnagas brillan
más allá de los hilos de fibra óptica,
el verdadero cambio de estructuras
se dará cuando dejemos
salir nuestro instinto gatuno
refractario a la autoridad central.
No podemos sublimarlo más tiempo.
La autoridad central es enemiga
de todo lo gatuno.
No estoy inventando nada que alarme.
 Los gatos son disidentes innatos.
El gato no dejará de cazar
palomas incluso si la revuelta
toma un curso vegano.


Escuchad hipsters, anarcopoetas,
rabiosos activistas:
Es el tiempo de la desconexión.
Es la hora de la revuelta gatuna.
Acudid a los viejos luchadores.
Ellos conocen de padecimientos
y han sufrido la violencia estatal.
No se han acobardado ni han transado
por prebendas con tiranuelos tránsfugas.
Ellos no se han vendido como hetairas.
Ellos siguen amando la poesía
y lo gatuno que existe en cada uno.
Benjamin Tucker debe ser leído
igual que los hegelianos de izquierda.
La lucha de clases no es un mito.
Los dueños de Topitop lo comprenden
y los sindicalistas.
La minera Yanacocha lo sabe.
La Telefónica está convencida.
La Confiep ha comprado
izquierdistas y antiguos petardistas.
Ha comprado policías,
periodistas, ministros,
miles de activistas.
Qué sentido tiene ir a recitales,
embriagarse y posar para la foto
como si el mundo fuese Disney World.
 Escuchad vuestro fino ego gatuno
y cuando todos callen
ante el oprobio vil,
orinad en palacios, municipios,
iglesias, cuarteles y ministerios.
Y llevad adelante la revuelta
como un gran individualista anárquico
de siglos anteriores.


Miraflores, 12 de febrero 2018.



Extraído del blog www.cerosoccer.blogspot.pe/ Foto de Nikos Gamarra C.









jueves, 16 de noviembre de 2017

¿Todo el poder a las feminazis?



Cada mujer adora a un fascista
Sylvia Plath

Intro
   Hoy en día, entre nosotros existen fuertes resabios de la sociedad tradicional configurada antes de  los procesos de modernización iniciados en la década de 1950. Nos referimos a lacras sociales que conforman la estructura básica de la sociedad peruana. Uno de estos males sociales ha ocasionado que millones de mujeres en nuestro país se sientan vulnerables y en desigualdad de condiciones solo por el hecho de serlo. Un valioso instrumento como la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw), de 1979, debería servir para coadyuvar a mediatizar o impedir la discriminación sexual y el feminicidio en nuestro país. A contrario sensu, la realidad es muy adversa.

La realidad nuestra de cada día 

   No vamos a negar que la alta tasa de feminicidios  y la situación de flagrante sexismo en el país nos resultan indignantes. Lo concreto es que en el Perú de hoy (en pleno siglo XXI) nacer mujer implica convertirse en potencial víctima de la violencia simbólica y sadismo de los hombres, no obstante el problema es sociocultural y requiere una visión holística (no unilateral). Es escandaloso además que los corifeos del optimismo y del patrioterismo más ramplón afirmen que estamos ipso facto convirtiéndonos en ciudadanos del Primer Mundo y de la posmodernidad reinante. Por otra parte, los medios masivos de comunicación (estupidización) nos hacen creer que debemos estar orgullosos de vivir en un país donde el consumidor es el nuevo rey (todos podemos "elegir" a nuestras autoridades políticas, así como nuestra ropa, artefactos electrónicos, diversión, etc.), el fútbol es el deporte rey  y la comida es súper. Mientras tanto, a lo largo y ancho del país, las mujeres siguen siendo masacradas, violadas, mutiladas, quemadas, etc. El orden heteropatriarcal sigue estable y los patrones culturales de siempre se reproducen ad infinitum (verbigracia, las mujeres deben usar y amar el color rosado y los hombres deben evitar llorar y demostrar sus emociones públicamente). Como dice Pierre Bourdieu: “la dominación masculina tiene todas las condiciones para su pleno ejercicio. La preeminencia universalmente reconocida a los hombres se afirma en la objetividad de las estructuras sociales y de las actividades productivas y reproductivas, y se basa en una división sexual del trabajo de producción y reproducción biológico y social que confiere al hombre la mejor parte, así como en los esquemas inmanentes a todos los hábitos”[1].
   La cultura judeo-cristiana de países como el nuestro es en gran parte responsable de esta patética situación. Los valores de sumisión, decoro, humildad, abnegación, etc. que pregona han sido internalizados por los sujetos históricos e inscritos como las tablas de la ley en la reproducción social. Para Bakunin[2], la religión cristiana es una negadora de la humanidad y de sus potencialidades liberadoras. Uno de los resultados como tipo ideal es la matriarca-autoritaria-sexista (su contraparte es el caudillo carismático con visible capital sexual). 
  Pensadores del siglo XIX como la socialista Flora Tristán dieron un diagnóstico temprano de la situación de la mujer en el Perú.  Luego, González Prada puso el dedo en la llaga (su artículo "Las esclavas de la Iglesia" es muy vigente). 


Feminismo fujimorista

   Los movimientos de liberación sexual avanzaron en la dirección de buscar "empoderar" a la mujer y visibilizar un orden falocéntrico decadente. Hasta bien entrados los 80, o tal vez menos, en nuestro país era un tabú que una mujer asuma el rol de ministra, congresista, alcaldesa, etc. La política y la gestión pública eran campos privilegiados de los hombres. La mujer era relegada al rol de "ama de casa", madre, administradora del hogar, etc. Sin embargo, este "empoderamiento" real presenta límites y contradicciones insalvables. La cuota de género exigida y la discriminación positiva  (Leyes N°s 26859 y 27387) han servido, en parte, para visibilizar a políticas fascistas, que han asumido y defendido un proyecto autoritario y de extrema derecha (nos referimos al régimen impresentable de Fujimori). No es casual o gratuito que el fujimorismo haya impulsado una política "feminista" desde el poder. Asimismo, su gran popularidad no debe sorprender a nadie (para sus seguidores sigue siendo el Mesías que salvó a la patria de la insania terrorista de SL).

    En la década de los 90, se llevaron a cabo importantes encuentros de colectivos de mujeres. En 1994, se realizó la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer (Belém do Pará, del 9 de junio de 1994). En su artículo 1 se señala que "debe entenderse por violencia contra la mujer cualquier acción o conducta, basada en su género, que cause muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a la mujer, tanto en el ámbito público como en el privado".

    En Pekín, en 1995, se realizó la IV Conferencia sobre las Mujeres, en la que se definió la violencia contra las mujeres como "todo acto de  violencia sexista que tiene como resultado posible o real un daño de naturaleza física, sexual, psicológica...".

   Por otra parte, en un libro clásico de 1976, Las contradicciones culturales del capitalismo, Daniel Bell señala que la cultura “es un proceso continuo de sustentación de una identidad mediante la coherencia lograda por un consistente punto de vista estético, una concepción moral del yo y un estilo de vida que exhibe esas concepciones en los objetos que adornan a nuestro hogar  y a nosotros mismos, y en  el gusto que expresa esos puntos de vista.  La cultura es, por ende, el ámbito de la sensibilidad, la emoción y la índole moral, y el de la inteligencia, que trata de poner orden en esos sentimientos”. Es decir, a una cultura burguesa patriarcal inscrita en un orden judeo-cristiano le corresponde históricamente un sujeto con una particular sensibilidad y prejuicios peculiares. Solo basta recurrir a la literatura peruana del último tercio del siglo XX (Vargas Llosa, Ribeyro, Bryce, Reynoso, Bayly, etc.) para encontrar retratos acertados de personajes (estereotipados, ciertamente) pertenecientes a estratos medios y altos. Verbigracia, en nuestro medio tomemos como referencia a las  obras clásicas de Reynoso y Vargas Llosa, solo para citar a dos hasta hace no muchos años el rito de paso a la adolescencia estaba representado para los varones de la clase media por la visita al burdel en los suburbios de la urbe. En el imaginario de los varones de clase media, era “natural” pasar por tal prueba de hombría (sin hablar de otras pruebas de masculinidad todavía vigentes).  


A manera de conclusión

   Y es que una sociedad de fuerte tradición autoritaria como la nuestra debe ser impugnada sobre todo desde la cultura (esto lo sabían bien los revolucionari@s sociales de comienzos del siglo XX). Ningún Ministerio de la Mujer ni burócratas displicentes resolverán el problema acuciante del sexismo imperante. El poder sigue siendo uno de los instrumentos del mal, como dijo Sartre. Perú es uno de los países más sexistas y patriarcales de la región. La solución al problema no se condice con cacerías de brujas (al mejor estilo macartista), linchamientos morales, etc., enfocados en individuos y sobre la base de denuncias que, no pocas veces, son inconsistentes. Por otra parte, la cultura de la cancelación tiene gravísimas contradicciones.

 Reiteramos que el problema no es unívoco y unilateral porque el entorno social tiene también responsabilidad. Las instituciones de socialización temprana como la escuela y la familia siguen incentivando patrones de comportamiento y hábitos sociales, que conllevan que los procesos de individuación se consoliden teniendo referentes abiertamente jerárquicos y machistas. ¿Dónde se forman los caudillos autoritarios, los jefes del hampa, los líderes de las barras bravas, los capitostes en general, si no es en la escuela? Abimael Guzmán, Alberto Fujimori, Alan García, Martha Chávez, Luz Salgado, etc., son caudillos autoritarios, productos sociales de un orden heteropatriarcal arbitrario y jerárquico. Deben ser impugnados y combatidos como tales. Aun sabiendo que otr@s ocuparán sus lugares.


Velada libertaria, 11 de noviembre 2017, Federación de trabajadores textiles.

Márlet Ríos


[1] BOURDIEU, Pierre.  La dominación masculina. Anagrama, Barcelona, 2000, p. 49.
[2] Véase: BAKUNIN. Escritos de filosofía política. Alianza Editorial, Madrid, 1990.