domingo, 17 de abril de 2016

Solidaridad internacional


Boletín de prensa Nº 2

BDS Colombia impulsa la oposición a la aprobación del TLC con Israel en el Congreso

El 22 de abril se publicará una carta firmada por unas 100 organizaciones internacionales que están en contra del TLC Colombia-Israel.

El Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Colombia e Israel, firmado entre los dos gobiernos el 2013, llegó este año al Congreso de la República para su debate de aprobación final y entrada en vigencia. Este TLC tendría impactos negativos para la economía y los derechos humanos, tanto en Colombia como en Palestina ocupada. Legitimaría e impulsaría la ocupación y los asentamientos ilegales israelíes. Además, contiene una serie de disposiciones abiertamente desiguales que favorecen a productores israelíes sin brindar ningún beneficio para la economía colombiana. Asimismo, fortalecería relaciones comerciales basadas en la exportación desde Colombia de productos de poco valor agregado (carbón) y la importación desde Israel de armas.

La campaña colombiana de Boicot, Desinversión y Sanciones a Israel, BDS Colombia, se ha reunido con seis congresistas o sus asesores (Iván Cepeda, Alberto Castilla, Víctor Correa, Inti Asprilla, Alirio Uribe y Jorge Robledo) para presentarles su informe sobre este TLC. Además, intervino en una audiencia pública realizada en la Comisión Segunda del Senado, en la que  la participación del senador Iván Cepeda se enfocó en los asentamientos ilegales israelíes en territorio palestino.

BDS Colombia seguirá dialogando con estos y otros congresistas para impulsar la oposición al TLC en los debates que se cumplirán en el Congreso. Además, el 22 de abril, durante el foro La lucha contra el apartheid, que se desarrollará en el marco de la Semana contra el apartheid israelí, en el auditorio Sabio Caldas de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (carrera 8ª Nº 40-62), hará pública una carta firmada por más de 100 organizaciones internacionales (de países como Estados Unidos, Israel, Italia y España, entre otros) en contra del TLC Israel-Colombia.


Mayor información en los teléfonos 7506707, 8117666, 3174505184 y 3214686727, en el correo electrónico donaldo.donado@gmail.com y en los siguientes enlaces: #IsraeliApartheidWeek y www.apartheidweek.org

domingo, 27 de marzo de 2016

ENTREVISTA SOCIOLÓGICA

NO HAY UNA TRADICIÓN DEMOCRÁTICA Y TAMPOCO HAY LAS CONDICIONES DE DESARROLLO DE UNA DEMOCRACIA”.


Entrevista a Sinesio López Jiménez*


I. APATÍA POLÍTICA Y DESCONFIANZA


¿A qué  cree  que se debe  la apatía y descontento político de la mayoría  poblacional?

Bueno, mira, por la crisis de la política en general; la política ha dejado de ser un canal de expectativas, de sueños y de realizaciones, para la mayor parte de la gente y no solamente en el Perú, sino en el mundo: eso por un lado. Por otro lado, la crisis de los partidos, la crisis de las instituciones, la crisis del Estado que tiene que ver un poco con la desvalorización de la política que se ha producido en el siglo XX y en el siglo XXI; desvalorizando la política y revalorización del mercado como eje de ordenamiento de la vida social.

¿Qué  porcentaje aproximado de la población tiene  una noción plena  de su ciudadanía?

 Los que tienen ciudadanía efectiva, los que realmente acceden al derecho son más o menos el 40 %. El resto son ciudadanos de segunda o tercera clase; de esos ciudadanos efectivos, yo creo que la mayoría tiene una clara conciencia de sus derechos; pero si conciencia se refiere a conocimiento de derechos, sin embargo estos no son muy altos. Es probable que no pasen de más de un 20 % o 30 % los ciudadanos que conocen sus derechos y sus garantías.

¿Cómo observa, en este  contexto, la participación juvenil?

Es desigual, tanto en el tiempo como a través de los grupos sociales. En el tiempo, hubo un momento en que los jóvenes se replegaron y solamente aparecieron en ciertas coyunturas de crisis política; por ejemplo: cuando en el año 98, me parece, o 97 Fujimori intentó o desactivó el Tribunal de Garantías Constitucionales y entonces los jóvenes emergieron a la escena política. Yo creo que cada vez es más creciente la presencia de los jóvenes en la escena política, el problema es que no encuentran los canales adecuados para encauzar sus actividades.

¿Por qué no se les da oportunidad  a los jóvenes  para participar en la política masivamente?

Yo creo que no hay ahora organizaciones juveniles propiamente universitarias.  En todo caso, las organizaciones juveniles son más culturales, las formas de participación de los jóvenes, tengo la impresión que se dan más en el campo de la cultura o en el campo del deporte; pero, un poco como que la política ha dejado de ser el espacio de su actividad y de su organización.

¿El peruano común y corriente, a diferencia  de una época anterior, tiene plena  noción de su participación política?

Creo que ha bajado enormemente, en el sentido siguiente: de que la política ha entrado en crisis y el ciudadano hoy más que a la política, se dedica a otras actividades. No es que haya sufrido un proceso de despolitización, pero en todo caso, su entrega a la política hoy ya no es en torno a grandes ideas, grandes organizaciones, grandes programas, sino básicamente en torno a temas muy concretos del interés de cada grupo.

II. ANOMIA Y CRISIS SOCIAL


¿Por qué  las autoridades elegidas  solo ven sus  intereses personales inmediatos  y de sus familiares cercanos, y no de los demás?

Porque, bueno, no son grandes partidos institucionalizados; no pertenecen a partidos institucionalizados o bien organizados y entonces, toda la política se desarrolla a través de lealtades primarias, el paisanaje, la familia, los amigos; son los que  más o menos constituyen el entorno de la política.

La  corrupción es permanente  y lo que es peor, esta no es novedosa sino un cúmulo de tradición enraizada. ¿Cómo revertir adecuadamente esto?

Hay diversas maneras. Una es que no bastan las sanciones. Hay que sancionar, sin duda, hay que penar y quizás fuertemente la corrupción; pero al mismo tiempo, hay digamos tareas en el campo educativo, en el campo de la ciudadanía; tradiciones culturales que es necesario combatir y quizás  desarrollar otro tipo de tradiciones culturales. Me parece, por ejemplo, que en las tradiciones culturales del patrimonialismo está la base de la corrupción. El patrimonialismo supone que el político que gana puede manejar los asuntos públicos como si fueran asuntos privados. Entonces, es la madre un poco de la corrupción; creo que este tipo de cultura es necesario combatirla en diversos campos: en el campo de la cultura misma, postulando  otro tipo de cultura; la cultura republicana; por ejemplo: la cultura cívica. Y por otro lado, también, a través de la educación y a través de  grandes campañas de moralización, donde participen todos los ciudadanos y los medios.

La participación de los intelectuales en la escena  política es mínima, pero al observar a ese grupo pequeño que participa uno piensa: ¿Por qué  se dice una cosa para un auditorio pero en realidad se hace todo lo contrario? ¿Dónde  queda la coherencia?

Los intelectuales metidos en la política están sometidos, de alguna manera, a una doble presión ética. O sea, hay de alguna manera, la presión de la conciencia que induce lo que se llama ética de la convicción: todos los intelectuales se sienten obligados a decir su verdad y la verdad, de acuerdo a sus principios y a ser coherentes de acuerdo a sus principios, en fin; eso por un lado y eso está bien: decir su verdad de acuerdo a los principios. Pero eso puede inducir al fanatismo, en la medida en que son “tus” verdades, “tus” principios y no tomas en cuenta los de los otros, que también tienen sus verdades y sus principios ¿No es cierto? Y a la vez viene la otra presión: la ética de la responsabilidad, es decir tú  tienes que tomar en cuenta cuáles son los resultados de tu acción, es decir no se trata simplemente de decir lo que tú crees; sino de pensar en qué medida lo que tú crees y tú dices, ¿qué repercusiones políticas va a tener? ¿Qué resultados va tener? Eso es la responsabilidad política. Entonces el intelectual siempre estará entre la tensión de esas dos éticas: la ética de la convicción y la ética de la responsabilidad, ideas que Weber de alguna manera, postuló en su momento.

La mayoría  de los políticos peruanos viven  de la política mas  no para la política, en función del bien público, y por tanto no ejerce una vocación; esto origina una constante  crisis.  ¿Por qué  los políticos “tradicionales” no  dan un paso al costado? ¿Son los  electores  también  responsables?

No puede haber política sin partido, no puede haber democracia sin partidos. Lo que hay que postular es que los partidos se reformen, se transformen para que se modernicen, se abran más a los ciudadanos; pero la política es impensable sin organizaciones. Entonces, la aparición de outsiders, de gente independiente, no organizada en la política; eso es lo esporádico y lo propio de una situación de crisis.


Lo peor  de todo es que llama  la atención el constante  nepotismo  y peculado.  ¿Por qué  la fiscalización no es suficiente? ¿Qué nos hace  falta?

Bueno ahí hay lo que te decía como la cultura del patrimonialismo; o sea, si yo gano el poder, yo lo puedo privatizar; yo lo puedo administrar de acuerdo a mis propios intereses: esa es la cultura patrimonial. Obviamente, eso se hace compartible a la familia, la familia cree también, en términos culturales, que el poder le pertenece, porque es parte de la ganancia familiar. Entonces el nepotismo es muy fuerte y eso lo tienen  todos los gobiernos. Yo diría incluso en el gobierno de Belaúnde, fue más fuerte  el nepotismo que ahora.

Vivimos en una sociedad de caos  e impredecibilidad, esto se refleja en el contrabando, piratería, estafa, fraude, corrupción en todos  los niveles, donde  se ha  perdido incluso  el nivel de tolerancia.  ¿Qué puede  decirnos al respecto? 

Bueno, eso no solamente tiene que ver con la descomposición de la sociedad, la fragmentación, que es también lo que hay. No hay que idealizar la sociedad, como el espacio de la bondad y la política como lo malo. Yo creo que la sociedad misma cuando no es capaz de inventar reglas, normas, en fin, entra en un proceso de fragmentación y descomposición. Ahí  el tema de fondo es que  las instituciones no funcionan.

¿Es necesario y urgente un cambio generacional en las funciones públicas, es decir  una refundación?

No; es necesario más bien pensar la política como continuidad. Quizás esta idea fundacionista, de que  todo el que llega tiene que fundar algo nuevo no te permite acumular, no te permite recoger experiencias, continuidades y darle una perspectiva de larga duración a la actividad política. Es necesario recoger todo lo interesante, lo positivo, y potenciarlo con las nuevas cosas y las nuevas generaciones.

http://grhuancavelica.blogspot.pe/2014/03/reconocido-analista-politico-sinesio.html

III. INSTITUCIONALIDAD


Teniendo  en cuenta  nuestra historia  republicana, al parecer nos gusta  “la mano  dura”, un autoritarismo exacerbado.  ¿Ello  se reflejaría  en el apoyo a diversos  dictadores  o autócratas, como ocurrió con el régimen “fujimontesinista”?

Sí; mira, hay diversos grupos sociales que tienen una imagen de sí mismos, y según esta imagen, proyectan también el tipo de Estado que quisieran tener. Hay gente que cree que los peruanos son ociosos, que son rateros y entonces necesitan mano dura ...Tienen una concepción totalmente negativa de sí mismos, un bajo nivel de autoestima; entonces, aceptan ser tratados como bestias y por eso imaginan un Estado autoritario. Y hay otros que imaginan que son gente libre y que tienen derechos, responsabilidades, y que el Estado tiene que proteger esos derechos y exigen que el Estado se someta a la defensa de sus derechos, y esas garantías. Entonces, requieren un Estado democrático; son otra gente que tiene una alta autoestima. ¿Cierto? O sea, cada grupo social tiene una imagen de sí mismo, cierto nivel de autoestima; según eso, se imagina el tipo de Estado que requiere.

El Congreso, desde nuestro  punto de vista,  se asemeja  a un circo,   donde  existen  agravios, insultos, peleas  y cada agrupación vela por sus propios  intereses (intereses corporativos), mas no por los  intereses concretos  de la comunidad. ¿Cuál es su  opinión?

Bueno es legítimo que existan grupos políticos, que cada uno tenga sus programas, sus proyectos; pero, sin duda debe haber un interés general con el cual todos debieran concordar. Esta idea de Acuerdo Nacional tiene su sentido de descubrir lo que hay de interés general en todos, más allá de sus intereses y aspiraciones legítimas. Cada grupo social, cada clase, cada partido, tienen legítimo derecho a postular y a defender sus propios intereses.

Ante  el constante  centralismo,  ¿cómo observa  a los grupos políticos  que se están  formando desde el interior, que  se hacen  denominar descentralistas? ¿tendrán  notoriedad y alcanzarán  cierta madurez para las próximas  elecciones y lograrán mantenerse a futuro?

La única forma de que tengan impacto en la política nacional es que hagan coaliciones amplias entre diversos grupos regionales. Si un grupo regional en sí mismo es incapaz de tener incidencia en la vida nacional, la única posibilidad es que organicen coaliciones; diversos grupos en sus diversas regiones y organicen como una especie de una gran coalición, que es suma de algunas regiones y eso sí puede tener impacto.

En los  últimos  tiempos, en el imaginario social, se tiene  noción de que  político es un sinónimo de ladrón ¿Esta  representación se comparte en la misma medida en todos los sectores?

No necesariamente. Si bien es más generalizado, sobre todo a nivel popular, que la política es cochina, la política es sucia; digamos es propio de una cultura pragmática; o sea, y donde incluso la corrupción es realmente aceptada. Una encuesta que hizo Transparencia y Proética; por ejemplo: es sorprendente, el nivel de permisibilidad de los peruanos referente a la corrupción, todo eso se resume en la frase que usa todo el mundo: “roba pero hace obras”.

¿Por qué  los partidos  políticos  no se consolidan y solo adquieren  cierta  preponderancia  o notoriedad cerca  a épocas  electorales?

Creo que los partidos ideologizados, ideológicos, con mucha organización, con programas, se han debilitado mucho. Y lo que ahora se han fortalecido son corrientes electorales; eso tiene que ver un poco con la crisis de la política en general. Hoy la política no se mueve en torno a grandes ideas, a grandes proyectos, a grandes ideologías, organizaciones y programas, sino que se mueve en torno a demandas concretas, a lo que los norteamericanos llaman issues (temas pequeños). Entonces, eso hace que los partidos de grandes ideologías se hayan debilitado y entrado en crisis; lo que hoy tenemos más bien, en vez de partidos, son  corrientes electorales.

¿A qué  se debe  que  contemos  con una  democracia  muy precaria?

Bueno eso tiene que ver con las tradiciones autoritarias. Piensa que en el siglo XX, por ejemplo, solamente desde el 30 hasta el 63, solo dos gobiernos elegidos terminaron su mandato; el resto no lograron terminar. La mayor parte fueron dictaduras; entonces no hay una tradición democrática por un lado. Y, por otro lado, tampoco hay las condiciones de desarrollo de una democracia. Por ejemplo, las grandes condiciones de desarrollo de una democracia son: el desarrollo económico, el Estado consolidado, una cultura cívica, la existencia de sociedad civil, ciudadanía efectiva. Todas esas son condiciones que en el caso peruano y latinoamericano son muy frágiles; no se tiene actores en la democracia, que son los partidos (se han debilitado). Las instituciones democráticas están mal diseñadas (presidencialismo exacerbado) y las condiciones son casi inexistentes: no hay desarrollo económico, no hay Estado consolidado, las sociedades civiles son frágiles; entonces en esas condiciones la democracia también es frágil.

IV. EL  SOCIÓLOGO, LA EDUCACIÓN Y EL DESARROLLO

¿Tenemos bases sólidas, en cuanto a nuestra tradición sociológica peruana, como parte de un saber social, que nos garantice una larga vida?

Desgraciadamente no. Yo creo que la sociología académica comienza tarde aquí en el Perú. Comienza más o menos en los 60 y no tenemos digamos un desarrollo sostenido de lo que es la investigación, de lo que sean, digamos, pisos ecológicos fundamentales en el desarrollo de la  ciencia social, de la sociología como para que se vaya construyendo un edificio cada vez más sólido.  Entonces, las investigaciones son importantes solamente a partir del año 60. Se concentran en algunas instituciones, las universidades dejaron de investigar a partir de los 70 hasta el 2000. Las ciencias sociales se han reforzado en algunas universidades como la Católica o IEP (Instituto de Estudios Peruanos); por ejemplo: sin el IEP muchos de nosotros no hubiéramos tenido libros para leer sobre el Perú, pero San Marcos, por ejemplo, se rezagó por toda la historia que conocemos entre el 70 y el 2000. No hay todavía bases sólidas. Yo creo que esa es la tarea que tienen que cumplir ahora las universidades; San Marcos yo creo que lo puede hacer ya. Lo está haciendo de alguna manera la Católica, lo están haciendo instituciones y lo siguen haciendo como el IEP, y creo que a medida que se va desarrollando la investigación científica, se va desarrollando la profesión del sociólogo, pues no todos los sociólogos van a ser investigadores; muchos que solamente quieren ser profesionales y es legítimo que lo sean, pero que muestren que son útiles y eficaces. En esa medida, vas a tener sociología aceptada, legitimada.

¿Cómo observa el mercado  laboral para los sociólogos? ¿Y qué hay  de su rentabilidad?

Muy desigual. No hay un mercado de sociólogos, no hay. No existe un mercado como lo existe para el economista, como lo existe para el ingeniero. No hay un mercado todavía, pero creo que se está constituyendo lentamente; y bueno, el éxito del sociólogo depende del tipo de sociólogo. No todos los sociólogos son del mismo nivel, la misma capacidad, ni tienen el mismo prestigio; entonces a los que tienen capacidad, prestigio les va bien y a los que no los tienen no les va tan bien. O sea, eso es normal como en toda sociedad. En Francia a Touraine le va muy bien porque es el pope de la sociología francesa. Entonces cualquier cosa que pase en Francia y no tiene explicación van donde Touraine y le preguntan ¿Y qué pasó? ¿cómo explicar esto? En fin, entonces el sociólogo exitoso bueno son generalmente pocos, pero existen; y si algunos lo son ¿Por qué los otros no pueden ser?

¿Cree Ud.  que hay  una voluntad  política decidida por parte  del gobierno  para apoyar  la educación superior y principalmente  la pública?

No creo; para el gobierno las universidades públicas son una carga por lo siguiente: ¿Por qué le interesa la universidad al gobierno? En la medida en que la universidad le proporcione cuadros para el ejercicio del poder, para la tecnopolítica. Y  esos cuadros ya no vienen de la universidad nacional, esos vienen de universidades privadas: Católica, Lima, Pacifico, entonces ya la universidad estatal es una carga. No creo, en ese sentido, que el Estado esté interesado mucho, tendría que haber una gran revolución o un ministro de educación muy especial que quiera reformar la universidad pública, porque la universidad pública está vinculada al desempeño de profesiones y sobre todo está vinculada a la reproducción de cuadros en el Estado, si los cuadros del Estado no vienen de la nacional sino vienen de otras universidades y eso sucede desde el año 60. Hasta el año 60 aquí en la Universidad de San Marcos, producía cuadros, ideologías, conciencia para todas las clases sociales, para todos los partidos, para todos los grupos; a partir del 60, de los 70 la universidad dejó de cumplir esa tarea, la sustituyó la Universidad Católica, si tú analizas todos los cuadros que han habido de políticos importantes en el país de los 70 para acá tú vas a encontrar que la mayoría (todos) vienen de la Católica.

¿Cuál es papel del sociólogo  en la  actual coyuntura  y cómo puede contribuir?

Mira yo creo, siendo un buen sociólogo para resumirte, el que es profesional, que muestre que es un buen profesional, que sabe hacer lo que tiene que hacer, en políticas sociales, en políticas públicas, en políticas de lucha contra la pobreza, en todas las políticas de promoción de la ciudadanía, del desarrollo, en fin que muestre; y el que hace investigaciones y es docente que muestre que es un buen docente. Entonces no hay otra manera, y obviamente esas son formas de comprometerse también con el país, no hay otra forma, lo demás es declarativo,  no hay otra forma.





*  Sociólogo. Profesor principal de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Exdirector de la Biblioteca Nacional. Articulista de La República. Entrevista realizada por Magno Antenor Álvarez Alderete el 21 de octubre del 2004, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, con la asistencia y colaboración de Jaime Nicolás Gamarra Zapata.

miércoles, 11 de marzo de 2015

Medio siglo de una gesta heroica



Este año se cumple medio siglo de la gesta revolucionaria del MIR y del ELN, organizaciones político-militares que decidieron combatir al gobierno democrático (una democracia formal como hoy en día) del presidente Fernando Belaunde. Debemos contextualizar este evento, pues en esos años previos a la Reforma Agraria sobrevivían, como resabio de la época feudal, relaciones abominables de servidumbre, con un desbalance de poder inmenso a favor del terrateniente o gamonal. Una inmensa masa campesina se debatía en la miseria y era sujeto de una explotación sin misericordia. Las ocupaciones de tierras por miles de campesinos organizados en la Sierra Sur proliferaban incontenibles. Por consiguiente, lo que narran los escritores indigenistas o neoindigenistas no es un mero producto de su imaginación desbocada. El “señor de horca y cuchillo” y las instituciones tutelares de la sociedad tradicional peruana, eminentemente rural hasta la década de 1960, no tomaban en cuenta a las grandes mayorías de la población. En contra de este statu quo totalmente arbitrario se alzaron decenas de jóvenes, muchos de los cuales ofrendaron sus vidas por una causa noble: la liberación de la patria de las ataduras de la miseria y de la explotación descarada de unos pocos. Javier Heraud, Edgardo Tello, Máximo Velando, Guillermo Lobatón, Paul Escobar, Luis de la Puente Uceda, Guillermo Mercado León, Victoria Navarro, etc., junto con héroes anónimos del pueblo, son los nombres de los que se inmolaron por una causa noble.

La que sigue es una breve entrevista hecha por Márlet Ríos a Milciades Ruiz, uno de los protagonistas del levantamiento de 1965, miembro del ELN, organización político-militar de la llamada Nueva Izquierda.

1.            Este año se cumplen 50 años del levantamiento del MIR y del ELN. El gobierno militar de la primera fase reivindicó los planteamientos revolucionarios  (Reforma Agraria, nacionalización del petróleo, etc.) por los cuales Ud. lucharon. Desde Sinamos, algunos de Ud. apoyaron las reformas estructurales. ¿Cómo evalúa ahora esa época de gran esperanza y efervescencia social? ¿Todos los que fueron amnistiados apoyaron abiertamente al gobierno de Velasco?

A nosotros nos tocó vivir un momento histórico dramático y reaccionamos conforme a los ideales y oportunidades de esas circunstancias. Estas fueron variando y los sucesos también, haciendo que las relaciones entre opresores y oprimidos vayan adquiriendo formas diferentes. Si estas condiciones se agudizan, las fricciones pueden conducir nuevamente a un estado de efervescencia y eclosión social, surgiendo las oportunidades y el florecimiento de los agentes de cambio. Ni los mensajes ideológicos ni los métodos de lucha pueden ser estáticos porque el tiempo los desfasa. Ayer fueron las guerrillas pero quizá ahora la insurgencia de masas sea la alternativa.

El golpe militar de Velasco fue inédito y sorprendió a todos. Para los insurrectos, el ejército seguía siendo nuestro enemigo directo a enfrentar pero al expedirse la Ley de Reforma Agraria y otras medidas insólitas que destruyeron el poder de la oligarquía nos obligó a recapacitar sobre la naturaleza del golpe militar. Esta situación creó enconados enfrentamientos internos porque para muchos, resultaba inadmisible reconsiderar la lucha armada. Hacer esto, era una claudicación y traición a la revolución. Pero el pueblo y sobre todo nuestra base social, apoyaba ardientemente al gobierno de Velasco, lo cual nos restaba fundamento para justificar la continuidad de la lucha armada. En medio de esta discrepancia nos vimos precisados a suspender las actividades para no llegar al rompimiento violento dejando que las circunstancias diriman. Por esta razón no todos los amnistiados apoyaron a Velasco ni todos los que apoyaron lo hicieron abiertamente porque siempre persistió la desconfianza de ambos lados. En esa época, surgió aparte un conocido grupo de izquierdistas extremos que querían levantarse en armas contra Velasco y estuvieron siempre hostilizándolo.

2.            ¿Por qué no se llegó a concretar una coordinación efectiva o apoyo explícito y sostenido entre las 2 organizaciones guerrilleras? Algunos han señalado la desconfianza y tal vez un sempiterno “espíritu de capilla”, tan común a la izquierda en general. ¿Fue por la diferente procedencia política de los dirigentes del MIR y del ELN (APRA y PC, respectivamente)?
Siempre nos hemos llevado bien con los compañeros del MIR hasta la fecha. Sí se hicieron acciones coordinadas y nos hemos apoyado mutuamente. Muchos han especulado sobre este punto porque no conocían los hechos. Nuestro grupo no era procedente del PC a cuyos dirigentes ni siquiera conocíamos. Todos éramos independientes políticamente aunque escasos miembros no jóvenes pasaron por allí. Nunca tuvimos una asamblea para considerar una fusión. Siempre hemos respetado los criterios del MIR sin objeciones ni de capilla ni de procedencia. Lo que pasó es que ambos grupos se desarrollaron autónomamente, cada cual con sus propias perspectivas sin antagonismos. El MIR ya era un partido político y tenía un líder indiscutible antes de optar por la acción guerrillera. Nuestro grupo era diferente porque surgíamos como organización militar y no como partido. La perspectiva que teníamos era que los líderes se forjan en la lucha y el partido se construye desde la base social en el proceso de la lucha armada. Estas perspectivas diferentes nunca fueron obstáculo para coordinar y tratarnos como hermanos de lucha.

3.            ¿Fue inevitable que el enemigo infiltrara al movimiento? En el caso del MIR, esto fue más dramático. ¿El ELN presentó este problema?
En nuestro caso no tuvimos ese inconveniente de manera manifiesta aunque siempre se considera este factor entre los riesgos. Nuestras medidas de seguridad por ser organización militar nos salvó de muchos apuros y muchos logramos mantenernos a salvo.

4.            El poeta Edgardo Tello murió combatiendo en el ELN. Hoy en día, las nuevas generaciones no lo conocen y los poetas jóvenes, igualmente por desconocimiento, se identifican más con Javier Heraud, también del ELN. ¿Cuál fue la procedencia o trayectoria política de Tello antes de ingresar al ELN?

Edgardo Tello fue un becario como la mayoría de nosotros y nos hemos conocido ya en Cuba en esa condición. No conozco su procedencia familiar ni política. Fue uno de los fundadores del Ejército de Liberación Nacional- ELN. Lo recuerdo como un joven de metro ochenta de la misma edad que Javier Heraud aunque no juguetón como este. Muy correcto de conducta y mucha honestidad. Siempre estaba inspirado escribiendo sus versos algunos de los cuales fueron editados por nuestra organización en un folleto recordatorio. Por algo escogió como nombre de combate “Cuyac” (El que ama). Fue admirable que pese a sus finos modales tuviese el coraje de convertirse en guerrillero sabiendo las inclemencias que tuvimos que pasar.

5.            ¿Se van a preparar actos de conmemoración de la gesta revolucionaria de 1965?
No conozco de alguna iniciativa concreta al respecto y por eso es que redacté el opúsculo conmemorativo del 50 aniversario de las guerrillas de 1965 en el Perú esperando que por lo menos, quede constancia del sacrificio de los revolucionarios peruanos de la época, cuyos nombres son desconocidos para muchos. Sus familiares tendrán así el reconocimiento y testimonio de la proeza de sus seres queridos que murieron por una causa suprema.

6.            Hace pocos meses falleció Gonzalo Fernández Gasco, casi en forma desapercibida. No hubo ningún homenaje póstumo. ¿Esto es lo que les espera a los revolucionarios sobrevivientes de 1965?
Todos los que conocimos a Gonzalo Fernández Gasco, hemos lamentado su muerte. La ingratitud frente a quienes sacrificaron sus vidas por nosotros y por el pueblo es una constante en nuestras filas. Tampoco esperamos nada sabiendo esa mezquindad, porque tampoco nos gusta ostentar lo que hicimos. Es una cuestión de consciencia. Si se concreta alguna iniciativa de homenaje por el 50 aniversario es una buena oportunidad para el merecido reconocimiento a este líder del MIR.

7.            ¿Hubo miembros del ELN que apoyaron los levantamientos posteriores en Ayacucho y en la Selva de San Martín a partir de 1980?
Orgánicamente nosotros nos mantuvimos en suspenso aunque siempre nos hemos frecuentado para conmemorar a nuestros compañeros. Desconozco que alguno de nosotros haya tenido relación alguna con los movimientos de insurgencia armada posterior a Velasco aunque sabíamos que la violencia volvería junto con el regreso del viejo sistema político que es el que genera subversión. Nuestros tiempos fueron otros y también nuestra manera de proceder. Cada época tiene sus propios productos sociales.

10-03-15







A continuación, reproducimos con autorización de su autor este texto sobre la acción revolucionaria de 1965.

OPÚSCULO SOBRE LA INSURGENCIA GUERRILLERA PERUANA DE 1965 EN SU 50 ANIVERSARIO

1. INTRODUCCIÓN

El siglo XX fue pletórico de grandes acontecimientos en el mundo y de muchas proezas. Fueron muchos los grandes progresos científicos y tecnológicos como también, los logros de las luchas sociales contra el sistema de dominación capitalista. La humanidad pasó por sucesos de efervescencia de la ideología socialista, luchas sangrientas del proletariado por la jornada de las ocho horas y el sindicalismo, dos guerras mundiales capitalistas, la revolución bolchevique, luchas de liberación colonial subsistentes en África y otros lugares, el crecimiento del bloque de países socialistas y su posterior disolución, etc.

En el continente asiático se registró el triunfo de la revolución china y la derrota militar de EE UU en Vietnam. En América Latina, la lucha guerrillera sandinista contra la ocupación yanqui de Nicaragua, la revolución mexicana, la revolución boliviana, el triunfo de la Revolución Cubana y su expansión revolucionaria en la región. Estos son solo algunos hitos históricos de la lucha revolucionaria mundial en el siglo pasado.

La humanidad puede disfrutar ahora de muchos beneficios científicos, tecnológicos y sociales aún a costa de la explotación del hombre por el hombre, pero también logros de la creatividad humana y la capacidad de lucha de los trabajadores. Muchas vidas han sido sacrificadas para lograr el seguro de salud, libertad de opinión, jubilación, vacaciones, gratificaciones, sufragio universal, derechos femeninos, derecho a la tierra, libertad sindical y muchos otros derechos que han quedado establecidos en la jurisprudencia internacional.

Todos estos grandes acontecimientos mundiales repercutieron en nuestro país cuya historia en el siglo XX también está marcada por las luchas heroicas de nuestro pueblo contra el sistema de explotación capitalista, contra el poder feudal y la oligarquía terrateniente. Los movimientos estudiantiles, la organización sindical urbana y rural y el surgimiento de partidos políticos revolucionarios, también dejaron huellas históricas.

Quienes no han vivido las dramáticas jornadas de lucha, ignoran el sufrimiento de tener que pasar por persecuciones, torturas, destierros, prisiones y demás abusos represivos hasta perder la vida en muchos casos. Es incalculable, la cantidad de sacrificios que los luchadores sociales les han ahorrado a las generaciones posteriores, las cuales han encontrado ya el camino allanado. Lo que hagan los luchadores sociales de ahora, servirá también para la posteridad.

En 1932, militantes de base del Partido Aprista Peruano, contraviniendo a su cúpula, optaron por la insurrección armada en el norte del Perú bajo los ideales revolucionarios por un gobierno popular justiciero y contra el imperialismo yanqui. A la victoria militar inicial de los revolucionarios, siguió la cruenta represión con bombardeos, fusilamientos y persecuciones, pero esta gesta volvió a rebrotar en 1965, bajo otras condiciones.

A mediados del siglo pasado, persistían en nuestro país las estructuras de dominación virreinal. La aristocracia colonialista seguía manteniendo su poder en la república sin permitir la liberación de la población colonizada. En la serranía y pueblos del interior del país, el señor feudal o “gamonal”, imponía su poder en contubernio con las autoridades religiosas, judiciales y policiales.
En la capital de la república y la costa, la aristocracia terrateniente erigió un super poder económico y político. Acapararon los negocios en todos los sectores económicos conformando conglomerados empresariales en alianza con inversionistas extranjeros. Así levantaron un imperio oligárquico con intereses en la agricultura, industria, minería, transportes, comunicaciones, banca, prensa, comercio y otros rubros.
Pero además, capturaron la administración del país ejerciendo directamente su dominio en el poder ejecutivo, legislativo, electoral, judicial y en todos los organismos de control estatal. La oligarquía tenía el poder absoluto sobre nuestra patria. Los oligarcas eran los dueños del Perú.
Contra ese poder y sus arbitrariedades hemos tenido que luchar reclamando derechos democráticos aun cuando se tuvo que soportar brutales represiones incluyendo pérdida de vidas humanas. En la misma época y en otros países, los líderes sociales latinoamericanos también se enfrentaban a las dictaduras más atroces sufriendo crímenes y barbaries represivas.

Finalizada la década de 1950, la insurgencia armada que se desarrollaba en Cuba contra la dictadura de Fulgencio Batista obtuvo la victoria militar y el movimiento guerrillero al mando de Fidel Castro, asumió el poder iniciando en 1960 una revolución socialista mediante reformas estructurales en beneficio del pueblo cubano.

Así como la revolución bolchevique repercutió en nuestro país con el surgimiento de partidos políticos populares y revolucionarios, la triunfante revolución cubana también motivó en nuestro país, el surgimiento de nuevas opciones políticas acordes con la época: Surgieron así, entre otras organizaciones sociales, el Frente de Liberación Nacional- FLN, el Movimiento Social Progresista y otros movimientos sociales que cuestionaban el entreguismo de nuestros recursos naturales y defendían la revolución cubana.

La onda revolucionaria se impregnó como ala izquierdista del partido Acción Popular y también del partido Demócrata Cristiano. El Partido Aprista por el contrario, al claudicar abiertamente de sus principios primigenios, virando hacia la derecha, generó un movimiento de repulsa entre sus militantes revolucionarios. Una facción se separó con el nombre de “Apra Rebelde” expresando su disconformidad con las artimañas de la vieja dirigencia adicta al acomodo con la oligarquía.

Los logros de la Revolución Cubana acrecentaron el ánimo revolucionario en nuestro país. En los claustros universitarios resaltaba el fervor por dicha revolución. El debate ideológico era intenso comparando la realidad peruana con la cubana y se enarbolaban las banderas de la recuperación de los recursos naturales en manos extranjeras, la reforma agraria, reforma urbana y otras demandas populares.

Por entonces, un sector de la iglesia cristiana también se puso del lado de los trabajadores y generó una corriente ideológica hacia la teología de liberación. El sacerdote colombiano Camilo Torres proclamaba que para asegurar la justicia social, los cristianos tenían la obligación de participar en la lucha armada. Este sacerdote caería combatiendo en la guerrilla de su país por ese ideal. En el Perú, un sacerdote era líder del Frente de Liberación Nacional. La iglesia católica promovía el sindicalismo. El movimiento estudiantil cristiano hacía trabajo político entre obreros y campesinos.

EE. UU. consideraba que la revolución cubana era un mal ejemplo para los otros países bajo su dominio dando por ello, órdenes de romper relaciones diplomáticas con Cuba. Así lo hicieron nuestros gobernantes además de quemar y prohibir libros supuestamente “comunistas” y hacer redadas policiales para encarcelar a los “castristas”.

Contra todo este “Estado de Derecho” oligárquico luchaba el pueblo peruano de aquella época. Las movilizaciones campesinas por la recuperación de sus tierras arrebatadas por los terratenientes se hacían más frecuentes. En todos los círculos políticos se admitía la necesidad de una reforma agraria. EE. UU. también propugnaba una reforma agraria modernista a fin de contrarrestar la influencia de la Revolución Cubana, lanzando para ello el programa “Alianza para el Progreso”.

La oligarquía, teniendo bajo su dominio a los partidos políticos gobernantes lograba que toda ley de reforma agraria fuese saboteada tergiversando sus fines y solo aplicable a tierras del Estado, tierras en “abandono” y zonas marginales pero en todo caso, de manera gradual a largo plazo.

Entre los grupos políticos de izquierda se debatía sobre si existían las condiciones objetivas y subjetivas para iniciar la lucha armada en el Perú. Mucho se especulaba pero no se pasaba a la acción. El bloque socialista mundial estaba dividido por posiciones encontradas entre los líderes soviéticos y sus pares chinos acusándose mutuamente de revisionistas y aventurerismo. Esta discrepancia se repetía en nuestro país y aparecieron los grupos pro chinos y pro soviéticos que estaban por la coexistencia pacífica con el imperialismo.

Gobernaba por entonces, el oligarca aristocrático y dueño del diario “La Crónica”, Manuel Prado Ugarteche del partido civilista, enemigo del aprismo. Este había sido ungido a la presidencia con el apoyo del partido aprista peruano para el periodo 1956- 1962 llamándose a su gestión como el gobierno de la “convivencia” de ambos partidos. El primer ministro era el terrateniente y dueño del diario “La Prensa” Pedro Beltrán Espantoso.

Estaban próximas las elecciones políticas de 1962 y los partidos políticos preparaban sus programas más atractivos incluyendo promesas de reforma agraria. Algunos partidos de izquierda también participaban con sus candidatos en discrepancia con los partidarios de la lucha armada.

Los trotskistas resolvieron constituir el grupo político “Frente de Izquierda Revolucionaria- FIR” y se fueron al campo a promover sindicatos campesinos como vía al socialismo. Hugo Blanco desarrolló la agitación sindical en el Valle de La Convención pasando a las acciones de fuerza mediante invasiones de tierras.

Por su parte el Apra Rebelde resuelve asumir la ideología marxista y toma más tarde en marzo de 1962, el nombre de “Movimiento de Izquierda Revolucionaria- MIR” decidiéndose por la opción de la lucha armada bajo el liderazgo de Luis De la Puente Uceda.

2. LA GENERACIÓN REVOLUCIONARIA DE LA DÉCADA 1960

En aquellos años, muchos líderes socialistas latinoamericanos acudían a los actos celebratorios de la Revolución Cubana comprobando sus beneficios y el fervor popular, lo cual despertaba en ellos el deseo de hacer lo mismo en sus respectivos países. La juventud estudiantil peruana se ilusionaba con una revolución similar.

A fines de 1961 llegó la noticia de que la Revolución Cubana otorgaba becas de estudios universitarios a jóvenes peruanos de bajos recursos, por intermedio de la Federación de Estudiantes del Perú. En Abril de 1962 los becarios tuvieron que salir por Arica al estar cortadas las relaciones diplomáticas con Cuba.

En la isla, los estudiantes peruanos quedaron impactados por el fervor revolucionario de aquellos días. Ver a los milicianos y milicianas andando armados por las calles, hablando de la revolución era un espectáculo inusual para nosotros. Había retratos y postales de todos los líderes guerrilleros que admirábamos con mucho fervor. Con gran entusiasmo remitíamos cartas a nuestros padres informándoles las maravillas de la revolución cubana, sin saber que esas misivas nunca llegarían a destino al ser interceptadas.

Las visitas a la Universidad de La Habana eran muy alentadoras ya que hasta las mujeres que habían trabajado en servicio doméstico podían estudiar medicina. El domingo 24 de abril, Fidel nos visitó por segunda vez y las vecinas del barrio corrieron a abrazarlo con mucho cariño. Nos sentamos en el piso como él, para conversar sobre la revolución cubana, los estudios universitarios y sobre la situación en el Perú. Nos dejó la alternativa de ayudar si estábamos dispuestos a luchar por la revolución en nuestra patria.

El entusiasmo nos embargó a muchos, pero había que pasar una primera prueba subiendo a toda marcha al cerro más alto de Cuba –“El Turquino”–, para luego bajar a “la Sierra Maestra” y recorrer los ex campamentos guerrilleros. Algunos fueron quedando en el camino por incapacidad física. El laureado poeta Javier Heraud hacía esfuerzos por ayudar a sus amigos escritores a continuar la caminata pero algunos desistieron.

Los que logramos pasar la primera prueba nos alistamos decididamente para iniciar la lucha armada en nuestra patria con miras a una revolución socialista, previa preparación político militar. En nuestro centro de adiestramiento recibíamos instrucciones sobre estrategia y tácticas alternando incursiones al monte con mochila y armamento.

En plena preparación, ocurrió la crisis que enfrentó a Estados Unidos con la Unión Soviética por la presencia en Cuba de cohetes nucleares teledirigidos. La alarma mundial por una posible tercera guerra mundial empezó a rondar y el peligro de invasión a la isla era inminente. Manifestamos nuestro deseo de integrar una brigada internacional para intervenir en la guerra en defensa de Cuba. No fue necesario. Los cohetes fueron retirados negociándose la seguridad de la revolución cubana.
Así trascurría nuestro entrenamiento hasta que en septiembre de 1962 fundamos el “Ejército de Liberación Nacional- ELN”, en una votación en la que hubo varias propuestas. Ignorábamos que entre nosotros había también algunos jóvenes del MIR que se preparaban con nosotros y calladamente participaron de la fundación. Solo tiempo después nos dimos cuenta cuando al final de la preparación se separaron del grupo. De ellos, Pedro Pinillos murió combatiendo en la guerrilla comandada por Guillermo Lobatón en la selva central, en tanto que Ricardo Gadea de la organización urbana del MIR, sobrevivió.

En las postrimerías de nuestra preparación empezaron a llegar otros compañeros peruanos entrenados en otros lugares que se integraron al grupo. Entre estos, Alaín Elías, Héctor Béjar y Abraham Lama, quienes por ser de más edad y con mayor trayectoria política asumieron la dirección del grupo bisoño. El “Che” había manifestado su simpatía por nuestro grupo por lo cual los muchachos decían que era nuestro padrino sin pensar en lo que ocurriría después.

Por voluntad propia decidimos organizamos en dos pelotones destinados a iniciar operaciones en Perú. Uno se dirigiría a Pasco donde la efervescencia de las luchas campesinas era muy alta en aquellos días y otro con destino al Valle de la Convención donde suponíamos había ya un grupo guerrillero (Ignorábamos que no era tal).

3. RUMBO A PUERTO MALDONADO

En los primeros días de 1963 empezamos a viajar por diferentes vías para reencontrarnos en Bolivia como paso previo a nuestra incursión al Perú. El comando manejaba los detalles de la operación y los demás no preguntábamos a fin de evitar indiscreciones y no exponer riesgos a la misión en caso de ser apresados y torturados.

Mientras tanto, en la escena nacional se habían cumplido las elecciones de 1962 con tres principales candidatos a la presidencia: Víctor R. Haya De la Torre, Fernando Belaunde y Manuel A. Odría. Ninguno alcanzó el tercio requerido y entre acusaciones de fraude se produjo un golpe militar que convocó a elecciones para el año siguiente. Con estas miras, los grupos políticos incluyendo de izquierda estaban empeñados en participar en las campañas electorales nuevamente.

Nuestro reagrupamiento en Bolivia, la organización de la ruta de ingreso, la adquisición de armamento y pertrechos, ropa de campaña, logística, corrieron a cargo del comando de nuestra agrupación con la ayuda del Partido Comunista Boliviano y a inicios de mayo de 1963 estábamos ya atravesando la selva boliviana rumbo a Puerto Maldonado. La ruta fue dificultosa y tensa al tener que recorrer pueblos y ríos sin despertar sospecha.

El último tramo fluvial fue por el río Manuripi y algunos iban cantando  “Por los ríos y montañas, guerrilleros libres van, los mejores luchadores, del campo y de la ciudad. ¡Abajo el imperialismo! Viva la Revolución”. Éramos sesenta muchachos en dos grupos de treinta dispuestos a luchar por una causa noble, sin reparar en los graves peligros que nos acechaban.

Seguimos por un sendero que nos acercó a la frontera. En toda la travesía nos había acompañado como guía el “camba” Julio Luis Méndez Corne- “Ñato”, miembro del Partido Comunista Boliviano. (Su muerte estaba reservada para 1967 combatiendo en la guerrilla del “Che” cuando ya salvaba el cerco militar de la quebrada del Churo- La Higuera).

Nuestra columna guerrillera se abría paso bajo la sombra de una jungla silenciosa. Tras la escuadra de vanguardia venía el grueso de guerrilleros. Al centro el comando, y más atrás, la escuadra de Javier Heraud que cargaba su ametralladora ZB30, caminando “entre pájaros y árboles”, recio como un guerrero espartano. Lejos estaba de presagiar su súbita muerte en Puerto Maldonado cumpliendo una misión especial.

No éramos del partido comunista ni de otro partido político. Simplemente éramos jóvenes patriotas, dispuestos a dar la vida luchando por una revolución justiciera. Ya no éramos becarios que buscábamos una profesión en provecho propio. Luchar por la sociedad estaba por encima de lo personal. Pero todo lo habíamos dejado de lado por una causa suprema.

No teníamos líderes pre definidos ni definitivos porque nuestra posición al respecto era que estos, deberían surgir de la misma lucha. Tampoco teníamos un partido político porque este debería forjarse desde nuestra base social participando en el proceso revolucionario. Por ello, nunca practicamos el culto a la personalidad ni estuvimos atados a dogmatismos alienantes.

Al llegar a la frontera recibimos la mala noticia de que la ayuda peruana comprometida para llegar a nuestros destinos operativos había sido cancelada dejándonos colgados en plena selva desconocida para nosotros. Esta inconsecuencia traicionera de último momento, por oportunismo electorero, nos puso en una situación crítica, pues no tendríamos los guías ni la organización de apoyo para llegar a los destinos planeados.

El desaliento cundió en la tropa en pugna con la intrepidez de avanzar por nuestros propios medios. La audacia se hizo presente y resolvimos optar por un operativo arriesgado. Un comando de guerrilleros con capacidad de conducir vehículos se infiltraría cruzando la frontera para regresar con camiones en supuesta “campaña electoral” los cuales abordaríamos para continuar nuestra misión.

Fueron comisionados Abraham Lama, Alaín Elías Caso, Javier Heraud Pérez, Manuel Cabrera Valenzuela, Mario Rodríguez Mesía y Edilberto Márquez Núñez. Partieron con la orden de evadir Puerto Maldonado y salir a la carretera directamente. Sucedió todo lo contrario y fueron detectados.

Ante la resistencia a la detención y la dispersión se produjo un confuso tiroteo. Dos de ellos alcanzaron el río abordando una canoa de escape pero fueron baleados estando indefensos, y no obstante las señales de rendición, fueron acribillados a mansalva, sin conocerse todavía de quienes se trataba. Ellos eran Alaín Elías que quedó mal herido y Javier Heraud quien perdió la vida aquel infausto 15 de mayo de 1963.

A Javier, la oscuridad le llegó estando en el seno del río Madre de Dios y su “Elegía” se hizo realidad aquel día. “El Viaje” fue el último y terminó en “El Río” que era su otro yo.

“Yo no me río de la Muerte.
Sucede simplemente,
que no tengo miedo de morir
entre pájaros y árboles.

Así sucedió como en el verso. Javier Heraud fue abatido y el impacto de su inmolación tocó las fibras más sensibles de la sociedad peruana. Su sangre derramada, romántica y guerrillera, se expandió como pétalos de flores que el pueblo ha recogido de mil maneras, estampando su nombre en las promociones estudiantiles, en calles, plazuelas, centros de educación pública, pueblos marginales, etc., sin que los opresores pudieran evitarlo.

Doblaron las campanas en el silencio del monte y sentimos el profundo dolor de su inesperada muerte que, para su madre, debió ser como un lanzón al corazón. Ella lo creía estudiando cinematografía en Cuba. Nuestros padres, al escuchar las noticias, rogaban al cielo para que no estuviéramos en las mismas andanzas.

Ese mismo mes, las fuerzas represivas acudieron al Valle de La Convención en el Cusco, para sofocar las invasiones de tierras y capturar al líder Hugo Blanco Galdós quien fue hecho prisionero pero su prestigio popular se incrementó tras haber pasado a la acción revolucionaria con su consigna “Tierra o Muerte”. Su labor sindical pese a las limitaciones, sin embargo contribuyó a crear conciencia nacional de la necesidad de hacer justicia social en el campo.


4. UN PASO ATRÁS Y DOS ADELANTE

Alertados por los sucesos de Puerto Maldonado, era inminente que los dos ejércitos de los países fronterizos salieran a la búsqueda y exterminio de nuestro grupo. Tuvimos entonces que replegarnos diseminándonos en la selva boliviana para reagruparnos nuevamente e intentar otra vía de acceso. Para evadir la persecución tuvimos que seguir rutas inusuales y cruzar selva virgen a campo traviesa.
Pese a ello, podríamos decir que la operación frustrada en Puerto Maldonado evitó mayor derramamiento de sangre y muerte segura de muchos de nosotros que románticamente creíamos que la travesía en campo peruano sería fácil. Lo que vino después, fue dramático e hizo ver a muchos que la guerra de guerrillas era un sacrificio inmenso de gran coraje para arriesgar la vida por un ideal.

Agotadas las provisiones hicimos la retirada a marchas forzadas abriéndonos camino con intrepidez, pasando muchas peripecias, hambre y sed extrema que ponían a prueba nuestras convicciones y fortaleza revolucionaria. Sobrevivíamos de lo que podíamos arrancar a la naturaleza. El “Ñato” nos enseñó a pescar pirañas con solo un trapo rojo, otras veces encontrábamos castañas, aves salvajes, monos, tortugas y lagartos con los que lográbamos recuperarnos.

Cierta tarde, tras caminata agotadora estábamos sedientos pero al llegar a un pajonal divisamos una poza de agua sobre la cual nos lanzamos para beber. Grande fue nuestra sorpresa al encontrarla ocupada por una gran serpiente “yacumama” de unos quince metros. La sed era desesperante y resolvimos dispararle para acceder al agua, a lo que nuestro guía el “Ñato” se opuso rotundamente por el peligro de que nos barriera con la cola como reacción de supervivencia.

Tuvimos que proseguir nuestro rumbo aguantando hambre y sed. Al acampar, lográbamos escuchar por las noches lejanos tambores de guerra de tribus salvajes mientras hacíamos de centinelas soportando en todo momento a los mosquitos que nos trasmitían el mal de la uta (leishmaniasis).

Poco a poco fuimos alejándonos del peligro hasta llegar a algunos pueblos ribereños en los que podíamos pasar desapercibidos para continuar viaje vía aérea hacia Cochabamba y La Paz. Los que quedamos al final, proseguimos por ríos navegables acampando en sus playas donde podíamos alimentarnos con huevos de tortugas de río que, en abundancia salían por la noches a depositar unos 40 huevos cada una.

Así logramos escapar de todo, pero el impacto de la experiencia vivida diezmó la moral de los más débiles que optaron por no continuar. La policía boliviana detectó nuestra presencia en la ciudad y algunos tuvieron que fungir de asilados políticos. Había que empezar de nuevo reorganizándonos para planear nuestro ingreso al país y preparar nuestro alzamiento con mayor eficacia.


5. LA SEGUNDA INSURGENCIA

Así llegamos a 1964 en que logramos trasladarnos a nuestro país, explorar posibles zonas para el foco guerrillero, conseguir armamento, preparar la red urbana, hacer vida clandestina, convocar nuevos contactos en diversas zonas del país, reclutar a los más decididos y organizar la logística. Quienes habían estado involucrados en los sucesos de Puerto Maldonado, salieron de prisión pero ya no quisieron alzarse en armas.

Recorrimos los valles selváticos del Cusco y Ayacucho, decidiéndonos por una zona entre el río Apurímac y el Pampas, con acceso a la selva de La Convención. La ventaja era de que, uno de los nuestros era miembro de la comunidad de Chungui cercana a nuestro campamento inicial en la selva de Chinchibamba. Tenía amplio conocimiento de la geografía zonal, hablaba el idioma de los lugareños y tenía ascendencia en la comarca. Entre tanto, miembros del Partido Leninista del Perú se integraron al grupo como simples soldados.

Ya el 7 de febrero de 1964, Luis de la Puente, en su discurso de la Plaza San Martín había manifestado: “Ha pasado la hora de la economía capitalista perfeccionadora de la explotación del hombre por el hombre. La burguesía peruana llega tarde a la historia. Ella no es dueña ni de su propio mercado. Tan solo las masas que no tienen interés en seguir manteniendo ningún régimen de explotación serán capaces de enfrentarse a la oligarquía y al imperialismo hasta las últimas consecuencias. Esta es la hora de los pueblos. Esta es la hora de iniciar el camino hacia el socialismo.”

En las Tesis políticas del MIR publicadas en marzo de 1964, se leía: “Ante este destino claro e inapelable de la burguesía, del gobierno y del régimen, no cabe equívoco de parte de las fuerzas de izquierda. Ellas deben prepararse para no dejarse sorprender sino quieren también ser arrastradas por la tormenta. Ellas deben prepararse para cumplir su destino histórico. Y no hay mejor manera de prepararse que planteándose desde ya la tarea suprema, la tarea definitiva de la lucha por la toma del poder”.

Tras estos planteamientos el MIR anunció al país en el verano de 1965 que se alzaba en armas, lo que obligó al Ejército de Liberación Nacional-ELN, a apresurar nuestra subida al monte antes de que la represión nos lo impidiera. Lo hicimos en abril dando a nuestra guerrilla el nombre de “Javier Heraud”.

A cargo de la red urbana quedó Juan Pablo Chang Navarro-Lévano- “Francisco”, quien hizo una gran labor política en el sector estudiantil y organizaciones de trabajadores. Puso en circulación el periódico “Masas” y otras publicaciones, además de su labor de reclutamiento.

Una parte de los que hicieron la travesía en la selva boliviana en 1963, optaron por no continuar y otra parte prefirió seguir pero solamente en la red urbana. Otro grupo estaba en Cuba recibiendo entrenamiento. Militantes leninistas dejaron familia y todo para alistarse como combatientes en la guerrilla aunque les faltaba preparación militar pero asumieron las consecuencias.

Así lo hizo el dirigente sindical obrero Luis Zapata Bodero -“Hernán”, y el dirigente político Guillermo Mercado León- “Rosendo”. Estos se integraron a la guerrilla conformada por los combatientes provenientes de grupo original del ELN: Héctor Béjar Rivera- “Cali”, el poeta Edgardo B. Tello L. –“Cuyac”, Milciades Ruiz Rojas- “Capac”, Jorge Toque Apaza-, César Pareja “Dumbo”, José Bernabé Gurrionero Castro – “Atito”, Hermes Agapito Valiente Granados- “Moisés”, Hugo Ricra Corrales- “Conti” y tres más que más tarde desertarían.

A ellos se sumaron los revolucionarios ayacuchanos Edgar De la Zota “Fermín” y Edwin García. Este último, había puesto a disposición de la guerrilla su fundo agrícola en las orillas del río Pampas que nos servía de refugio y abastecimiento. Se retrasó en incorporarse a la guerrilla y cayó prisionero antes de alzarse con los peligros que ello implicaba.
Guiaban nuestro accionar cinco objetivos y dos métodos. Gobierno socialista Obrero campesino como expresión democrática del pueblo en armas, Revolución Agraria, Nacionalización de Recursos Naturales confiscando y expulsando a las empresas extranjeras que se nieguen a acatar las leyes revolucionarias, Soberanía Nacional sobre la base de la independización económica y solidaridad con todos los pueblos oprimidos.

Los métodos: Lucha armada para la toma del poder y Unidad Popular. La nueva democracia socialista tendría que ser fruto de las decisiones del pueblo en armas dentro de una nueva institucionalidad emanada de la nueva organización ciudadana. Unidad de acción con nuestra base social desde el inicio de la lucha para generar la organización popular de gobierno en la nueva democracia socialista.

Estando ya bajo el gobierno de Belaunde, sometido por la oligarquía, chantajeado por la embajada norteamericana y entrampado por la coalición “Partido Aprista/Unión Odriísta” que controlaba el poder legislativo, miles de campesinos en diversas regiones de la sierra continuaban invadiendo los latifundios de los terratenientes, tomando las tierras que les fueron arrebatadas en el pasado con la consiguiente represión que teñía de sangre los campos.

El 9 de junio de 1965, la guerrilla “Túpac Amaru” del MIR comandada por Guillermo Lobatón y Máximo Velando, tomaron por sorpresa la mina “Santa Rosa” en la sierra de Junín iniciando la lucha armada en el centro del país. Varios puentes fueron volados para proteger la retirada de los combatientes. Tomaron el puesto policial de Andamarca y las haciendas Runatullo, Punto, Armas, Alegría. El 27 de Junio, derrotan a una patrulla policial en Yahuarina capturando numerosas armas y pertrechos militares.

Los combates siguieron en Púcuta del 1 al 3 de agosto, en que se retiran hacia Intiyalamuy (Sol Naciente), el campamento guerrillero. Los valerosos combatientes se replegaron hacia la selva para seguir resistiendo el asedio los siguientes meses, con gran coraje y heroísmo.

Desde su campamento de “Mesa Pelada” en La Convención -Cusco, Luis De la Puente Uceda, al mando de la guerrilla “Pachacútec” convocó al pueblo peruano a levantarse en armas por la auténtica liberación. El Septiembre, el ejército enemigo cercó el campamento de los guerrilleros del MIR y empezaron los combates. El 23 de Octubre, según comunicado de las fuerzas armadas, en el combate de Amaybamba fueron abatidos Luis de la Puente, Rubén Tupayachi, Paúl Escobar, Edmundo Cuzquén, Agustín Marín, Hugo Soto, Benjamín Quispe y otros.

Por su parte la guerrilla “Javier Heraud” del Ejército de Liberación Nacional- ELN, se movilizaba reconociendo el terreno antes de iniciar las acciones bélicas. Poco a poco nos fuimos acercando a nuestra base social rompiendo la desconfianza y el temor inicial del campesinado. Aunque en vez de mochilas usábamos el “Qqepi” o manta, a la usanza ayacuchana, no dejábamos de ser “mistis” para los campesinos, en actitud defensiva tras siglos de abuso del blanco colonialista y republicano.

Conforme avanzaba el trabajo político, la desconfianza se iba disipando. Dábamos muestra de nuestra solidaridad con ellos y curábamos a sus enfermos con la poca medicina que llevábamos. Se convencieron de que no éramos sus enemigos sino sus aliados. Ya no éramos “papai” y nos comenzaron a llamar “hermano”. Eran ellos los que nos buscaban y llevaban alimentos y por más que evitamos ser ubicados lograban seguir nuestras huellas en el monte.

Pero nuestra guerrilla era móvil y siempre estábamos en marchas forzadas. Nuestras necesidades tácticas nos hacían ascender hasta la cordillera a 4,500 m.s.n. m. y bajar a nuestra zona de escondite transitando de noche, soportando el frío que calaba los huesos y las lluvias de altura que bañaban nuestro cuerpo sin poder acampar hasta llegar a zonas de refugio. No hay zapato que resista subiendo y bajando entre cordillera y selva con los caminos anegados pero era parte de la vida cotidiana a la que teníamos que acostumbrarnos.

No es fácil habituarse al sacrificio diario en los días iniciales de la guerrilla hasta lograr la supervivencia táctica, escapando a toda prisa del peligro para poder sobrevivir, sufriendo extremos de hambre, sed, frío, sin derecho a enfermarse, cargando armamento y municiones. La moral combativa sufre y las convicciones flaquean. Es así como, el hombre base de nuestro grupo, el que conocía la zona y hablaba el idioma del lugar, de pronto desertó dejándonos en fatal desventaja.

Habiendo perdido nuestro guía geográfico hubo mayor necesidad de explorar para tener rutas de escape pero otros dos desertaron. No obstante, aun con las bajas mencionadas iniciamos las intervenciones de justicia que dio por resultado la huida de los gamonales odiados por los campesinos. Solo uno de los hacendados que era oficial retirado del ejército nos recibió a balazos en la hacienda “Chapi”, no dejándonos otra opción que abatirlo.

Hubo algarabía entre los campesinos de la zona por la acción justiciera de la guerrilla. El ELN había logrado una fabulosa compenetración con su base social, el campesinado. Pero este, imprudentemente mostraba sus simpatías haciendo caso omiso a nuestras advertencias del peligro que corrían, lo que más tarde les costaría la vida a muchos. No guardar el secreto fue fatal.

Mientras tanto en el Parlamento la alianza política contra natura del aprismo con el odriísmo aprobó sin mayor trámite la pena de muerte para los guerrilleros y sus colaboradores. Pero también, el ejército enemigo se concentró en nosotros después de haber reducido las guerrillas del MIR.

El desconocimiento de la zona para movilizarnos con seguridad fue nuestra mayor debilidad. Estábamos obligados a explorar para conocer la zona al detalle pero a costa de dispersarnos perdiendo poder de fuego. Las fuerzas represivas llegaron a la zona y empezó el baño de sangre ensañándose con los campesinos y sus familias.

Los comuneros de Chungui estuvieron apoyándonos desde el comienzo. Les advertimos del peligro que corrían pero no se cuidaron. Nemesio Junco un campesino de Soccos que estaba identificado con la guerrilla y nos ayudaba siempre en nuestro recorrido por el río Pampas fue capturado, torturado y fusilado y lo mismo hicieron con Juan Morales Villena y el adolescente Pedrito Ayuque que fue el primero en integrarse a la guerrilla.

Igual suerte corrieron los comuneros de Chungui: Urbano Tello Bellido, Gualberto Berrocal Piñarayme, Celestino Valencia Tello, Constantino Valencia Tello, Víctor Livio Valencia. En la hacienda Muyocc fueron igualmente ejecutados los campesinos Julio Oscco, Víctor Soriano, Alejandro Gómez y Alejandro Acuña. Pero además fueron perseguido capturados y eliminados campesinos colaboradores de otras zonas desatándose un clima de terror porque muchos inocentes fueron ejecutados pese a los alegatos y ruegos.
Rondaba el fantasma de la delación y la traición que, sumados a nuestro exceso de confianza nos expuso al desastre. Nuestro campamento fue cercado cuando algunos estaban explorando. Alguien condujo a las tropas enemigas a nuestro campamento y de improviso empezaron los enfrentamientos con nuestro grupo en la tarde del 17 de diciembre de 1965.

La diferencia en armamento era enorme. No obstante, el poeta revolucionario Edgardo Tello Loayza –“Cuyac–, el joven estudiante aimara Jorge Toque Apaza y el becario arequipeño César Pareja, combatieron hasta morir para cubrir la retirada de sus compañeros.
Los combates continuaron el 24 de diciembre, cayendo Guillermo Mercado León – “Rosendo”– que era un combatiente de gran trayectoria política. En la mañana siguiente ocurrió un combate en que el becario Hugo Ricra Corrales –“Conti”– recibió un balazo en el omóplato que lo desbarrancó mortalmente.
El 27 fue capturado en las alturas de Oxamarca Luis Zapata Bodero –“Hernán”–, dirigente sindical obrero. Lo torturaron hasta el cansancio para arrancarle secretos guerrilleros. Al no lograrlo le mostraron las pertenencias de sus compañeros caídos, conmoviéndolo de tal manera que no pudo contener el llanto fraterno. Fue ejecutado extrajudicialmente el 3 de enero siguiente. Hubo un combate la noche del primer día del año 1966, cayendo el estudiante liberteño José Bernabé Gurrionero Castro, junto con el obrero sindicalista Hermes Agapito Valiente Granados, “Moisés”.

Informes confidenciales daban cuenta que el revolucionario ayacuchano Edwin García, quien había caído preso antes de iniciar las acciones fue arrojado a la selva desde un helicóptero el 30 de diciembre de 1965 después de ser torturado. En la continuación de la lucha fue capturado en Lima el estudiante arequipeño Fortunato Silva Sánchez (1967), de la red clandestina urbana. Fue ejecutado extrajudicialmente, muriendo estoicamente sin revelar secretos de nuestra organización ni delatar a nadie.

Estos luchadores de la patria no tienen tumba, ni reconocimiento a su inmolación como muchos otros héroes del pueblo. Pero tienen un gran monumento en la memoria de nuestro pueblo y en historia de la lucha revolucionaria de nuestra patria.

Foto del blog: http://grancomboclub.com

6. EL TERCER INTENTO

La dispersión de nuestra guerrilla sucedía en momentos en que el jefe de nuestra red urbana, Juan Pablo Chang, estaba de viaje para participar en la histórica Conferencia Tricontinental de La Habana de enero de 1966. Ignoraba todo lo que venía sucediendo en la zona de combate por lo que, recibió con entusiasmo la decisión del “Che” de venir a integrarse a nuestra guerrilla.

Estando de incógnito el “Che” se despidió de la Tricontinental mediante carta en la que lanzaba la consigna de “Crear uno, dos, tres, muchos Vietnam”, como estrategia de lucha mundial contra el imperialismo. Se hicieron los preparativos para el viaje clandestino del Che al Perú, mientras por otro lado Juan Pablo Chang retornaba al país para organizar la incorporación de dicho líder internacional a nuestra guerrilla.

El Che tuvo que sortear las dificultades de su recorrido clandestino rumbo al Perú. Pero nuestra guerrilla estaba diezmada y dispersa por lo que no había garantías de que pudiéramos trasladar al Che a la zona de alzamiento. Se tuvo que cambiar planes abriendo un nuevo foco en la selva de Puno a la que era más factible que pudiera llegar el Che con la seguridad requerida. Se trabajó de inmediato y se organizó todo para tal efecto.

No obstante, ante la incertidumbre sobre las condiciones en Perú, el Che se detiene en Bolivia y toma más tarde la alternativa de organizar un foco guerrillero en este país, con el mismo nombre de nuestro movimiento, y con algunos de nuestros integrantes que venían de prepararse en Cuba. La campaña guerrillera del “Che” en Bolivia duró hasta Octubre de 1967.

Murieron combatiendo en la guerrilla del ELN boliviano al mando del “Che” nuestros compañeros Juan Pablo Chang Navarro-Lévano- “Francisco”, Lucio E. Galván Hidalgo- “Eustaquio”, encargado de las comunicaciones y Restituto José Cabrera Flores –“Negro”, médico de la guerrilla. En la red urbana de este histórico movimiento en Bolivia sobrevivió nuestro compañero Julio Dagnino Pacheco- “Sánchez” corriendo todos los riesgos de su misión revolucionaria.

Tras la muerte del “Che” y el descubrimiento del foco guerrillero en la selva del Tambopata – Puno, por documentos capturados junto al diario del “Che”, se tuvo que postergar el inicio de operaciones allí, pero al año siguiente Belaunde fue depuesto de facto por un grupo militar encabezado por el General Juan Velasco Alvarado. El gobierno militar asumió parte de nuestras banderas, favoreciendo con una radical reforma agraria a nuestra base social.

En todas las etapas de la campaña guerrillera, hubo muchos otros revolucionarios involucrados arriesgándolo todo. El científico Dr. Zuño Burstein Alva, Jefe en enfermedades tropicales del Hospital Dos de Mayo, nos ayudó mucho en la clandestinidad, tanto en nuestra preparación sobre primeros auxilios como, poniendo todo su empeño en combatir la leishmaniasis que afectaba al grupo guerrillero.

El empresario de logística minera Carlos Zegarra que había recibido preparación guerrillera, tuvo a su cargo la introducción de armamento para nuestra misión, contribuyendo también con el apoyo económico en diversas ocasiones. Así como ellos, hubo muchos otros cuadros revolucionarios que formaron parte de nuestra organización en diversos campos. Todos ellos, merecen el reconocimiento de la patria y de la historia.

En el desarrollo de todo este dramático episodio histórico destaca el liderazgo del Combatiente en Jefe, compañero Héctor Béjar Rivera, bajo cuyo mando el Ejército de Liberación Nacional- E.L.N. cumplió su rol revolucionario. Este líder revolucionario llevó sobre sus hombros la gran responsabilidad histórica de conducir la gesta guerrillera con mucho temple, entereza y valentía, asumiendo los riesgos políticos y de su propia vida desde el mismo campo de batalla.

Su honestidad revolucionaria y su trayectoria consecuente, no ha sido debidamente valorada por la mezquindad que afecta nuestro campo político. La muerte no es un requisito para reconocer a los héroes que sobrevivieron luchando por la patria. La historia se encargará de darle el sitial que le corresponde.


7. CONCLUSIÓN

Con la muerte del Che en Bolivia, se cierra el capítulo más glorioso de la historia revolucionaria latinoamericana por el socialismo en la década de 1960. En lo que al Perú respecta, podemos decir que asumimos nuestra responsabilidad histórica en un momento en que se presentó la oportunidad de emprender la revolución por una patria socialista. No lo logramos pero al menos, lo intentamos aún a costa de nuestras vidas. Si nos equivocamos, fue de buena fe. Si perdimos, lo hicimos con dignidad. Nunca por oportunismo ni personalismo.
Tuvimos que abrimos paso venciendo obstáculos en nuestro propio campo que nos mezquinó su apoyo favoreciendo al enemigo. Conspiraron contra nuestro mejor desempeño el oportunismo electorero, el egoísmo sectario y la deshonestidad política. Esta izquierda nociva nos ha seguido criticando aún después de la campaña guerrillera para justificar su cobardía. Ningún reconocimiento al esfuerzo desplegado.

La lección histórica es que, a pesar de todo, forzamos cambios históricos que vinieron luego en la década de 1970. El heroísmo guerrillero de 1965- 1967, también estremeció la conciencia de los altos oficiales del Ejército que encabezados por el general Juan Velasco Alvarado, comprendieron que no valía la pena el derramamiento de sangre entre peruanos en beneficio de la oligarquía. Ellos tomaron algunas de nuestras banderas de lucha y asumieron el poder político para iniciar un proceso de reformas estructurales que por entonces, cambiaron el país.

Los guerrilleros fuimos amnistiados, se promulgó una radical reforma agraria, se nacionalizó la explotación del petróleo y de recursos minerales expropiando a las empresas norteamericanas. En el balance, podemos decir a favor de nuestro haber, que contribuimos a que la oligarquía terrateniente y el gamonalismo fueran eliminados definitivamente, liberando a los campesinos del yugo que arrastraban desde sus ancestros tras la conquista española.
Hemos visto llorar de alegría a recios campesinos tras liberarlos de la opresión del amo terrateniente. Cada vez que hacíamos entrega de las tierras a los vasallos de las haciendas por mandato de la reforma agraria, estos generalmente explotaban en llanto emotivo y nos abrazaban como salvadores. Llegaba a su fin, la abusiva opresión feudal que por siglos les arrebató sus tierras desde el sometimiento del Tahuantinsuyo a una potencia extranjera.

Cuántas humillaciones, asesinatos, violaciones a hijas y esposas de los campesinos, carcelería, despojos, castigos corporales y abusos de toda índole, se han evitado al impedir que el feudalismo continuara hasta ahora. Aunque la reforma agraria fue desactivada y la contrarrevolución frustró el proceso de reformas estructurales de la década de 1970, el Perú es ahora distinto a lo que fue bajo el dominio oligárquico y feudal. Lo que pasó después con nuestro país es ya conocido.

Han transcurrido 50 años desde nuestra insurgencia armada de 1965, como también es el tiempo que las guerrillas colombianas llevan combatiendo y cuyas organizaciones nacieron a la par con las nuestras. Pero si comparamos resultados efectivos podemos decir que nuestros logros, aún siendo indirectos fueron mayores y los costos, mucho menores. Es que los procesos históricos suceden de manera diferente en cada país.
Las guerrillas de 1965 por una revolución socialista tuvieron corta duración pero si comparamos costos beneficio e influencia histórica con lo hecho por la izquierda electorera en estos 50 años, quizá tengamos que reformular nuestros planteamientos. Las luchas de masas en protesta frente al abuso gubernamental suelen ser más efectivas cuando se carece de poder político.

La conclusión es que, el pueblo sumiso que solo se defiende pero no lucha, se condena a sí mismo. Para que haya cambio, no basta el reclamo ni la protesta pasiva. Hay que pasar a la acción revolucionaria si queremos un mundo mejor. Los derechos ciudadanos se consiguen con la lucha aún a costa de muchas vidas y derrotas temporales.
Los fracasos de las luchas populares por la liberación son muchas veces precursores del triunfo final. Por ello, no deben ser motivo de desaliento sino de persistencia porque siempre es un paso más en el avance hacia la meta final.

La gesta de Túpac Amaru terminó en derrota militar pero estremeció la consciencia de liberación en toda América no solamente en aquel momento de su rebelión sino también hasta ahora, su lucha ha quedado como un sentimiento ancestral que se conserva entre nosotros de generación en generación porque muchas aspiraciones aun están pendientes.

La oportunidad histórica fue bien aprovechada por los revolucionarios independentistas que liberaron a los virreinatos de la monarquía española y el triunfo fue rotundo. Eso fue lo que quisimos conseguir los revolucionarios socialistas de la década de 1960 al pretender aprovechar el momento histórico para liberar a nuestra patria de las garras del imperialismo.
No lo conseguimos y muchos no pudieron volver a casa. Sin embargo, pese a los reveses, los ideales siguen incólumes y el triunfo llegará tarde o temprano. Eso lo sabe el pueblo que, pese al tiempo transcurrido, aún flamea la insigne figura heroica del Che y de los guerrilleros peruanos en el pensamiento, en el corazón, en las banderas de sus luchas cotidianas.

La revolución no es propiedad de ningún partido político. La revolución es obra del pueblo. Esa es la condición de ser del socialismo. Nuestra formación revolucionaria fue humanista y por ello, jamás pasó por nuestra mente el repudiable método del terrorismo cuya tiranía es incompatible con la causa socialista y ajena a una democracia con justicia social.

Está claro que vivimos en una dictadura mundial que condiciona nuestras vidas y la lucha debe continuar hasta alcanzar el triunfo anhelado. Tenemos la historia de nuestra parte y al igual que la monarquía absoluta feneció por obra del pueblo revolucionario, así también el sistema de dominación capitalista avanza inexorablemente a su final en la medida que el pueblo revolucionario de ahora, logre inclinar la balanza a su favor en la lucha por un mundo más equitativo.

El día que se escriba la historia verdadera, los heroicos combatientes revolucionarios de la década de 1960 tendrán el reconocimiento merecido que hoy está proscrito en la historia oficial pero no en el corazón de nuestro pueblo. Por ahora solo podemos decir: ¡Gloria eterna en nuestra historia, a los combatientes revolucionarios que ofrendaron su vida luchando por la República Socialista del Perú!

Lima, febrero del 2015

Milciades Ruiz

Ex jefe del Estado Mayor

EJERCITO DE LIBERACIÓN NACIONAL- ELN
Publicado en marzo 7, 2015



Este homenaje estaría inconcluso, si no añadiéramos un poema de Feliciano Mejía, dedicado al comandante Luis de la Puente Uceda. Asimismo, un texto de Márlet Ríos, el poema emblemático de Javier Heraud, "Palabra de guerrillero", un poema de Juan Cristóbal sobre Victoria Navarro (combatiente del MIR que murió a los 17 años), un hermoso poema de Mary Soto y un poema de Francisco León sobre Luis de la Puente.


AL COMANDANTE LUIS DE LA PUENTE UCEDA



Dicen que ha muerto.
Dicen que lo mataron. Que vivo
lo tomaron y en un helicóptero de la Fuerza
Aérea del Perú, de un helicóptero
comprado en los Estados Unidos de Norteamérica,
dicen que se lo llevaron al aire
y vivo lo tiraron al aire en las alturas
seguido de una ráfaga de metralleta.
Eso dicen.
Yo no sé. Lo cierto es que su cuerpo
nunca se encontró
…Que murió, no sé…no sé…

Un día cogió su fusil,
se caló sus lentes circulare y arregló
sus largos cabellos batidos por el viento.
Un día olvidó su diploma de profesión,
cogió su hermoso corazón rojo
y al monte se fue preocupado y feliz.

Hermano Luis de la Puente y compañero y camarada,
te fuiste a la selva serrana
a defender la risa de los niños.
Para que el frío no ahogara los pechos
de la madre y no matara más
de hambre al hombre del ladrillo
y al hombre de la siembra.
Para que yo y mis hermanos
de lo techos de estera, de la puna y la selva,
para que nosotros supiéramos el sabor
de la palabra escrita.
Para eso te fuiste.
Con tu fusil y el nacarado sonido
de tus balas. Para matar
la negrura de la noche de la Patria
americana te fuiste. Camarada.
Dicen que te mataron. Sonsos.
Dicen que has muerto. ¡Sonsos!
Estúpidos no ven
que los hombres se unen contentos
mirando tu palabra y tu acción.
Torpes, no ven
cómo el muchacho sueña, contento,
recoger tu fusil
como cuando se coge el
marlo del choclo.

Dicen que te mataron
cuando estás hermoso y vivo:
En cada grito de agonía
del hombre golpeado,
del hombre abaleado en las calles,
estás.
En cada tumba anónimo,
en cada cuerpo incinerado,
estás.
En cada hombre que clama
su puesto en el Partido
estás
En cada hombre que pide
su mochila, estás,
para jamás morirte, compañero!

©Feliciano Mejía

De: GRITO DE LUZ

Este poema, con muchos de otros del libro, fueron volanteados en ``HOJAS DE TIEMPO`` , con el Grupo Cultural Yuyachkani, antes de 1980.


http://es.wikipedia.org/wiki/Feliciano_Mej%C3%ADa






De la revista Caretas, junio-julio de 1965.


Guillermo Lobatón Milla



Palabra de guerrillero

Porque mi patria es hermosa
como una espada en el aire,
y más grande ahora y aun
más hermosa todavía,
yo hablo y la defiendo
con mi vida.
No me importa lo que digan
los traidores,
hemos cerrado el pasado
con gruesas lágrimas de acero.
El cielo es nuestro,
nuestro el pan de cada día,
hemos sembrado y cosechado
el trigo y la tierra,
y el trigo y la tierra
son nuestros,
y para siempre nos pertenecen
el mar
las montañas y los pájaros.

Javier Heraud



En el paranapura

En estos días la vida agradece
el tímido o furioso roce de mis botas
sobre su húmeda y pegajosa tierra

La playa queda descubierta en medio del río
luego de la gran crecida
el Paranapura está calmado
las balsas surcan en él sin precauciones
los pájaros cantan
y los faunos salen a mojar su hermosa piel ardiente

Estos son días de perdón para la inmensa estepa verde
por la calma y por la furia
son la sal que alimenta la sed de los caminos
terrón de azúcar de otros tiempos
pedacitos de hiel en medio de la primavera

Verde entre los verdes
es el camino que invita a detenerse
verde entre los verdes
es mi mochila vacía
sin la tierra roja que levanto por las trochas
Días como el sol suspendido y sofocante
que espía nuestra marcha
son la tregua de las boas
luego de ser alimentadas

Los otros
son días sin cerros ni apus
sin eucaliptos ni cansancio
caminando incesantes
mojados en el sudor de nuestra sangre
por la calma y por la furia
son el trueno que espanta el vuelo de los pájaros
son el río que crece y baja inclemente
sin respeto por la vida ni la muerte
son días furiosos y crispados
de sol a sol nos persiguen
en medio de la selva
en el filo de esa navaja caminamos

Ahora
un alto en el camino
frente a este río suavecito y complaciente
solo el Otorongo ronda sin descanso
acá en el Paranapura
yo lavo mis botas y mi pelo
para seguir luchando.

Mary Soto (Lima, 1959): Poeta, periodista y docente. Ha publicado Limpios de tiempo y Ayataki de mi quebranto. Perteneció al movimiento Kloaka. Es crítica teatral.



Victoria Navarro

fuiste una aldea llena de rocío
un poco de agua fresca iluminando las meses solitarias del mendigo
una tarde navegando en los recodos milagrosos de los ríos
tu madre te recuerda cuando jugabas con tus amigos en el campo
y con las ardillas y mariposas en el cielo
pero sobre todo cuando sembrabas girasoles en la sonrisa tierna de

                                                                                               (los niños
jamás pensaste en grabar tu nombre en las campanas del colegio
ni tu corazón en el pozo sombrío del olvido
sin embargo / una noche
mientras los geranios se inclinaban como perdices en la lluvia
después de haber reconocido la esperanza de los tiempos
los soldados te enterraron en las huellas más lejanas del camino
a pesar de ello y de la tristeza que nos dejaste desprendida
igual a un libro deshojado
llegas con tu voz de hierba hasta las pisadas más tibias de los zorros
señalándonos que las nubes se oscurecen en los muros
si la vida no es iluminada por los gorriones infinitos del domingo.




Juan Cristóbal (Lima, 1941): Premio Nacional de poesía en 1971. Ha publicado: El osario de los inocentes, Estación de los Desamparados, Horas de lucha, Celebraciones de un cazador, Asaltos, Vivir es duro, etc.




1965
A Luis de La Puente Uceda
¿Moriré con el culo roto,
                        siempre triste puta del sistema?

Lejos quedan los héroes
Alimento de hormigas
Mirando de frente al sol
                        en extraña serranía
De frente
            a las balas
            al sudor
            al trabajo
                        en pos…
de aquel “lugadeal”
donde corren, descalzos, los sueños.

No me alcanza un escuadrón de aves
Bombardeando la ciudad
                                   con sus cantos
Para tapara la ignominia
de generaciones enteras que desfilan
                                               en la vitrina
de un shopping
que compran, adquieren
suponen…
la libertad que nunca
                        tendremos de regalo.

Sólo a fuerza de matarnos
                         a nosotros mismos
obtendremos
un agua de hechura
            de sangre heroica
            renacida/ negra por el fuego
                            por la rabia
saltando vivaz
            hacia un destino ya signado
Frente al sol…
            tus huesos resplandecen.



Francisco León (Lima, 1975): Escritor, poeta, editor. Tiene 12 libros publicados entre poesía, historia, novela y ensayo.




1965

                                  i.m. Gonzalo Fernández Gasco

Elio Gonzalo Guillermo Luis
nombres legendarios como la escarcha de la puna
como la estrella del amanecer
surgen cual relámpago vibrante
en medio del canto atronador del jilguero
yo los escucho desde el alborear
de las primeras sílabas
cuando mi trajinar sin rumbo
era solo un vago sueño para farolas y frontispicios
qué apu inmemorial guarda ahora vuestras mochilas raídas
qué ave rapaz picotea vuestra osamenta donde crece
el musgo y el ichu encaramado
era preciso levantarse a favor del trigo y el arroyo
y sosegar al ciervo
dulcemente
saludo vuestro heroísmo y altivez
contra el amo brutal
desde esta época infame
plagada de inmundicia
donde todo está perdido
menos un gesto rebelde y viril
que hizo germinar la esperanza.



Márlet Ríos (Talara, 1976): Poeta, ensayista y traductor. Miembro de Amnistía Internacional.